El expresidente de Ecuador Rafael Correa viajó ayer a Bélgica para radicarse allí por un tiempo indefinido con su familia pocas semanas después de haber dejado el cargo, en medio de duras críticas a su sucesor y correligionario, Lenín Moreno, por su estilo de gobierno.
Correa gobernó durante una década en la cual instauró su proyecto político socialista sacando a unos 2 millones de ecuatorianos de la pobreza, pero dejó una economía tambaleante marcada por un abultado endeudamiento externo y una elevada tasa de desempleo.
El economista de 54 años abandonó Ecuador criticando con dureza a Moreno -su vicepresidente en el periodo 2007-2013-debido al diálogo que este mantiene con opositores políticos, empresarios e indígenas desde que asumió el cargo en mayo, sectores que en la década pasada tuvieron una tensa relación con el gobierno.
“Me voy feliz, estoy bien. No se preocupen por mí, preocúpense por el país. A defender lo ganado, a defender la revolución”, dijo Correa ante decenas de sus seguidores.
