Costa Rica vota hoy para escoger a su nuevo presidente, dividido entre dos opciones contrapuestas: el predicador evangélico Fabricio Alvarado, férreo opositor al matrimonio homosexual, y Carlos Alvarado, un exministro del actual gobierno de centroizquierda.
Unas 3.3 millones de personas están convocadas a elegir en la segunda ronda entre dos candidatos jóvenes y periodistas, que también comparten apellido, aunque no son familia.
Fabricio Alvarado surgió como un candidato viable por su oposición al matrimonio homosexual, luego de que la Corte Interamericana de Derechos Humanos se pronunciara en enero a favor de las uniones entre personas del mismo sexo.
Por el contrario, Carlos Alvarado ha defendido esas uniones, se ha pronunciado a favor de un Estado laico y por una agenda de derechos humanos.
“En el rutilante ascenso de Fabricio Alvarado en Costa Rica hay una señal de los caminos a los que puede conducir el desencanto político en América Latina”, escribió en el diario The New York Times el exvicepresidente costarricense Kevin Casas, investigador del grupo Diálogo Interamericano, en Washington.
Acotó que “los electores han encontrado atractiva una figura religiosa que proponga el retorno a las certezas morales que se han diluido en tiempos de relativismo, ambigüedad ideológica y oportunismo”.
Por el contrario, el excandidato presidencial Antonio Álvarez, del Partido Liberación Nacional, dio su adhesión al aspirante evangélico por considerarlo capaz de unificar fuerzas en la Asamblea Legislativa.
La presidencia de Fabricio Alvarado “puede abrir un gran espacio a la gobernabilidad, ya que puede alcanzar por primera vez una fuerte mayoría legislativa para tomar decisiones que urgen a Costa Rica”, dijo Álvarez en un video.
En la primera ronda electoral, el 4 de febrero pasado, Fabricio Alvarado fue el candidato más votado, con 24.9%, y Carlos Alvarado consiguió el 21.6%. La ley electoral de Costa Rica requiere un mínimo del 40% de los votos para ganar en la primera ronda.



