La asesora de la Casa Blanca Kellyanne Conway admitió que ella no tiene evidencia alguna que respalde las aseveraciones del presidente Donald Trump de que el gobierno de Barack Obama intervino las líneas telefónicas del entonces candidato republicano durante la campaña.
Sin embargo, Conway mencionó que hay otras técnicas con las cuales un gobierno puede espiar a sus ciudadanos, una respuesta que difícilmente apaciguará las críticas hacia las denuncias de Trump —hechas por Twitter— de que los teléfonos en su rascacielos Trump Tower estaban intervenidos.
La Comisión de Asuntos de Inteligencia de la Cámara de Representantes le ha pedido a la Casa Blanca que facilite pruebas de sus acusaciones.
“La respuesta es que no tengo evidencia alguna y estoy muy satisfecha de que la comisión de inteligencia de la cámara está investigando”, dijo Conway al programa “Good Morning America” de la televisora ABC.
Luego ella tuiteó ayer que el gobierno de Trump está“complacido” por las investigaciones en el Congreso y “habrá comentarios después”.
Muchos políticos han criticado con dureza al presidente por lanzar unas acusaciones de tal severidad mediante su cuenta de Twitter y sin dar pruebas.
Grabarle las conversaciones telefónicas a un ciudadano en Estados Unidos requeriría la aprobación de un tribunal y como presidente, Trump tendría la potestad de publicar esa información.
James Clapper, quien fue director de inteligencia nacional bajo la presidencia de Obama, ha rechazado contundentemente las acusaciones de Trump.
Hace pocos días, por otra parte, WikiLeaks sacó a la luz pública 8 mil documentos que según dice, muestran las técnicas que usa la CIA para espiar a computadoras, teléfonos celulares e incluso televisores. Conway usó esa noticia para justificar los reclamos de Trump.
“Lo que puedo decir es que hay muchas maneras en que la gente se puede espiar, desafortunadamente”, incluso “hornos microondas que pueden usarse como cámaras, etcétera”, dijo Conway al diario The Record de Nueva Jersey en una entrevista el pasado domingo. “Así sabemos que es simplemente una de las realidades de la era moderna”.
Conway agregó a Good Morning America: “yo no me refería a la Trump Tower”, sino que respondía a una pregunta sobre el espionaje “como fenómeno en general” y sin referencia específica a la controversia actual.
El director del FBI, James Comey, instó en privado al Departamento de Justicia a rebatir la afirmación de Trump, pero él no lo ha hecho públicamente.
Por su parte, el senador republicano John McCain declaró el pasado domingo: “Creo que el presidente tiene dos opciones: o se retracta o muestra las pruebas que se merece el pueblo estadounidense, porque, si su predecesor violó la ley, tenemos un grave problema aquí, por decir poco”.
La Comisión de Asuntos de Inteligencia de la Cámara de Representantes pidió que para ayer lunes se entregaran las pruebas, en una carta enviada al Departamento de Justicia por el presidente de la comisión, el republicano Devin Nunes y el máximo representante demócrata en el panel, Adam Schiff.
Ayer lunes, en declaraciones a la red CNN, Conway prefirió un claro paso atrás, alegando que se refería a técnicas generales de espionaje y no a este caso específico, aunque reiteró la admisión sobre la falta de pruebas.
“Yo no creo que haya habido personas que utilizaron hornos de microondas para espiar a la campaña de Trump. Pero no es mi trabajo recolectar evidencias. Para eso están las investigaciones”, dijo.
Visiblemente irritado sobre la presión de la prensa sobre Conway por sus declaraciones, Trump recurrió a su canal favorito, Twitter, para enviar una clara alerta. “Es increíble cuan grosera puede ser la prensa con mis representantes, que trabajan tan duro. Sean más gentiles”, escribió el mandatario.
El propio portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, ya buscó bajar el volumen de la polémica sobre el supuesto espionaje a la campaña de Trump.
Al ser consultado el fin de semana si tenía razones para creer en la posibilidad lanzada por el mandatario estadounidense sobre una supuesta intervención telefónica a su campaña, el influyente presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Paul Ryan, simplemente respondió “no” a esa pregunta.
