Los líderes políticos británicos recorrieron el país ayer, en la última jornada de la campaña electoral, cuando la seguridad domina la agenda política tras el ataque en el Puente de Londres.
Los argumentos de los principales contendientes se refieren a quién es capaz de garantizar la seguridad frente a una amenaza terrorista en constante cambio.
La primera ministra Theresa May prometió reprimir el extremismo aun a costa de las leyes que protegen los derechos humanos si gana hoy.
Su principal adversario, el laborista Jeremy Corbyn, dijo que el verdadero peligro está en los recortes de los conservadores al presupuesto policial. “No derrotaremos a los terroristas destrozando nuestros derechos fundamentales y nuestra democracia”, argumentó.
May inició su jornada con una visita al mercado de carnes de Smithfield, en Londres, donde al verla algunos carniceros gritaron, “vote al laborismo”.
La primera ministra convocó a las elecciones anticipadas para tratar de aumentar su mayoría en el Parlamento, necesaria, dice, para fortalecer la posición británica en las negociaciones de divorcio con la Unión Europea. “Si las negociaciones van mal, las consecuencias serán desastrosas”, afirmó.
El laborismo ha realizado una mejor campaña de lo que muchos preveían. Las encuestas de opinión reflejan que la ventaja inicial de los conservadores se ha ido estrechando.
Considerado un seguro perdedor al inicio de la campaña, Corbyn ha llevado a miles a sus actos y cuenta con una base juvenil atraída por su promesa de elevar el gasto público luego de años de austeridad. Expresó que la elección de hoy es clara: “cinco años más de gobierno Tory (conservador), subfinanciación de los servicios en todo el Reino Unido... o un gobierno laborista que invierte para todos, en toda Gran Bretaña”.
