Los legisladores brasileños votaron ayer para elegir a un nuevo presidente de la cámara baja del Congreso, en una disputada carrera crucial para las impopulares reformas económicas que quiere aprobar el gobierno interino de Michel Temer.
En una primera votación anoche, no hubo un ganador definitivo, por lo cual se convocó a una segunda vuelta.
La contienda se disputaba anoche entre Rodrigo Maia y Rogério Rosso. Hoy temprano ya debería haber un resultado a favor de alguno de los dos.
La elección del reemplazante de Eduardo Cunha, quien renunció la semana pasada a la presidencia de la Cámara de Diputados de la cual podría ser expulsado por violaciones a la ética, ha vuelto a los aliados de Temer en el Congreso uno contra otro y expone la fragilidad de su coalición legislativa.
Cunha, actualmente objeto de varias investigaciones por corrupción referentes a la petrolera estatal Petrobras, usó su influencia para pedir la suspensión de la presidenta Dilma Rousseff en mayo, acusándola de adulteración de las cuentas públicas.
“Para Temer, esta elección es extremadamente importante porque el presidente de la Cámara de Diputados fija la agenda y el ritmo de la cámara baja”, dijo Humberto Dantas, cientista político y socio de la consultora E4 en Sao Paulo.
“Es poco probable que cualquiera de los candidatos principales le cause grandes problemas a Temer, pero sí le exigirán mucho para seguir apoyándolo”. Si bien el nuevo presidente de la cámara baja ostentaría el mismo poder que tenía Cunha, su sucesor es clave para los esfuerzos del Gobierno de limitar el gasto público y de abrir la economía.
Analistas afirman que los tres candidatos más fuertes son: Rogerio Rosso, líder del Partido Social Democrático (PSD); Rodrigo Maia, de Demócratas (DEM); y Marcelo Castro, nominado a último minuto por Temer y miembro del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB).