Miles de manifestantes marcharon ayer frente a la sede del consejo electoral de Serbia en protesta por los resultados electorales que consideran fraudulentos.
La multitud gritaba “¡Ladrones!” al acusar a los populistas en el poder de haber manipulado el sufragio.
El Partido Progresista del primer ministro Aleksandar Vucic ganó las elecciones del fin de semana pasado (48% de los votos en un Parlamento de 250 escaños) por aplastante mayoría, pero ha pedido un recuento de los votos luego que varios partidos opositores pequeños lograron escaños.
La denuncia del partido oficialista llevó a la anulación de varios votos y a la determinación de que un partido nacionalista, DSS-Dveri, no logró, por un voto, superar el mínimo necesario de 5% para tener una representación parlamentaria. Esto implica que el Progresista sumaría siete escaños adicionales al total.
“Estamos reunidos aquí para defender la libertad, defender la justicia, defender una Serbia libre, para defender la voluntad del pueblo serbio y evitar que Serbia se convierta gradualmente en otra Corea del Norte”, declaró Sandra Raskovic Ivic, dirigente de la alianza DSS-Dveri.
Vucic llamó a elecciones con dos años de anticipación asegurando que quería un mandato nuevo y claro a fin de guiar a Serbia hacia la incorporación a la Unión Europea (UE). Los críticos dicen que su verdadera intención era consolidar su gobierno autoritario en momentos en que su popularidad es alta.
