Los guardianes de las prisiones de Río de Janeiro se declararon ayer en huelga en reclamo de salarios impagos, aumentando la tensión en medio de la crisis de violencia en las cárceles de Brasil, que deja al menos 130 muertos desde inicios de año.
El paro se inició a la medianoche de ayer y debería prolongarse por lo menos hasta el próximo lunes, cuando una asamblea general del sindicato sectorial se reúna para decidir sobre la continuidad del movimiento. La Policía Civil, a cargo de las investigaciones criminales, declaró igualmente un cese parcial de sus actividades, por reclamos similares.
La huelga por parte de los encargados de velar por la seguridad en los centros penitenciarios se da después de varios motines carcelarios que conmocionaron al país desde principios de año.
El presidente de SindSistema-RJ, Gutembergue de Oliveira, exige también mejores condiciones de trabajo. “Además de la falta de agentes penitenciarios, de médicos, de enfermeros o de asistentes sociales, estamos confrontados a una inmensa población carcelaria, en unidades superpobladas”, alegó.
Según el gremialista, “hay un guardián cada 200 detenidos, pese a que el Ministerio de Justicia recomienda que esa relación sea de 1 a 5”.
Según datos oficiales, Río tenía a fines de diciembre de 2015, 50 mil 842 detenidos, en cárceles habilitadas para recibir apenas a 27 mil 242 reclusos, lo cual supone una tasa de ocupación del 185%.