David Cameron anunció que dejará la Cámara de los Comunes del Reino Unido, menos de tres meses después de haber renunciado como primer ministro a raíz de su derrota en el referéndum sobre el brexit. “Lo medité larga y profundamente durante el verano”, dijo Cameron a ITV News ayer.
“En mi opinión, en la política moderna, con las circunstancias de mi renuncia, en realidad, no es posible ser apropiadamente un parlamentario de las filas traseras [que no desempeña cargos ejecutivos] siendo ex primer ministro”, manifestó.
Cameron había dicho previamente que seguiría siendo miembro del Parlamento, pero desde que lo sucedió como jefa del Partido Conservador y primera ministra, en julio, Theresa May, se ha dedicado a desmantelar su legado.
May despidió a aliados clave de Cameron, como su ministro de Hacienda, George Osborne, y la semana pasada revirtió una de sus principales políticas, al decir que permitirá que más escuelas públicas rechacen a estudiantes por su desempeño académico. Si se hubiera quedado en el Parlamento, Cameron habría tenido que elegir si votaba con su sucesora o basándose en sus propias y reiteradamente manifestadas opiniones.
En un claro ejemplo de la rapidez con la que puede cambiar la política, en los últimos 81 días Cameron pasó de ser un jefe de Gobierno en la cúspide del poder a un simple exdiputado. Él esperaba que Gran Bretaña decidiera seguir formando parte de la Unión Europea, pero fue derrotado.
“Haga lo que haga o diga lo que diga de ahora en adelante sobre el brexit, estará en su lápida”, dijo Tim Bale, profesor de política en la Universidad Queen Mary de Londres, en una entrevista.
“Si no hubiera perdido el referéndum, la opinión sobre él sería completamente diferente. Fue el hombre que llevó al partido al siglo XXI, aunque ahora pareciera como si esto no hubiera sido un movimiento definitivo”, continuó.
Su renuncia significa que se tendrá que convocar a una elección para encontrar un nuevo representante para el distrito de Witney, en Oxfordshire.
