La contradictoria política migratoria del presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, que en el discurso abre las puertas de su país, pero en los hechos detiene a más migrantes, no termina de convencer al mandatario estadounidense, Donald Trump, que anunció represalias en forma de aranceles.
Al llegar a la presidencia en diciembre pasado, López Obrador manifestó que no mandaría a perseguir migrantes e incluso les ofreció trabajo, servicios de salud y educación en México mediante visas humanitarias.
“Abrió la boca demasiado temprano. Prometer un cambio de política migratoria en semanas está fuera de toda realidad”, dijo a la AFP el investigador en asuntos internacionales de la Universidad Iberoamericana Javier Urbano.
La migración de centroamericanos y un creciente número de cubanos hacia México se aceleró, mientras el país se vio superado en sus capacidades para garantizar un tránsito ordenado, añadió el experto, y las autoridades volvieron a la política de contención y detención.
De enero a abril de este año, según cifras oficiales, México detuvo a 51 mil 607 migrantes, principalmente de Centroamérica. Se trata de un aumento de 17% frente al mismo periodo de 2018.
“Es incongruente respecto a la narrativa, que es a todas luces muy novedosa y progresista, pero en la práctica no lo está haciendo”, comentó Leticia Calderón, experta en migración del centro de investigación Instituto Mora.
