Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Gobierno de Colombia presentaron ayer los protocolos del cese del fuego bilateral que entrará en vigor cuando se firme el acuerdo de paz, en un nuevo avance en el camino hacia el fin de un conflicto que lleva más de cinco décadas.
El comandante de las FARC, Iván Márquez, y el jefe negociador del Gobierno, Humberto de la Calle, firmaron el convenio de protocolo que contiene una serie de procedimientos técnicos ante funcionarios de los países garantes, Noruega y Cuba, y un observador de las Naciones Unidas.
“Los pasos que hemos definido... garantizan que el proceso se hará de manera transparente, segura y con un sistema robusto de monitoreo y verificación”, expresó De la Calle.
“El proceso de paz en Colombia sigue ineluctable hacia su final”, manifestó por su parte Márquez, quien criticó a quienes están en contra de que los guerrilleros hagan política, en una clara alusión al expresidente colombiano Álvaro Uribe, un férreo opositor a la mesa de diálogo que se desarrolla en La Habana desde fines de 2012.
Un comunicado conjunto leído en la ceremonia en La Habana establece los mecanismos de monitoreo del cese del fuego, su verificación, el funcionamiento de las 23 zonas y 8 puntos en los cuales se concentrarán transitoriamente los rebeldes y los pasos cronológicos en que se desarrollará el abandono de las armas y el transporte y almacenamiento de municiones y explosivos. Igualmente se estableció que en las zonas de tránsito y ubicación de los rebeldes las autoridades civiles mantendrán su presencia y autoridad.
Paralelamente, se indicó que las FARC designarán a un grupo de 60 integrantes de sus filas que podrán movilizarse en todo el territorio nacional para realizar tareas relacionadas con la paz y otros 10 que transitarán sin problemas a nivel municipal y departamental para las mismas funciones.

Asimismo se estableció que la recolección y almacenamiento de las armas en poder de las FARC se desarrollará en tres fases, a los 90, 120 y 150 días de la firma de la paz.
Las partes informaron también que en las próximas semanas delegados gubernamentales, los de las FARC, los de los países acompañantes y los de las Naciones Unidas iniciarán vistas de reconocimiento para delimitar las zonas y puntos transitorios.
De la Calle informó que el protocolo del alto el fuego establece que las FARC darán a conocer el número total de sus combatientes ocho días después de firmar la paz. Las autoridades calculan que la organización rebelde cuenta con unos 7 mil combatientes. Diez días después de que se suscriba el acuerdo final, las FARC también entregarán “las coordenadas de todos los depósitos o caletas donde se encuentra el armamento inestable. Esto incluye todas las armas y explosivos de fabricación artesanal”, precisó de la Calle.
Las FARC, al saludar el nuevo paso hacia la conclusión exitosa de las negociaciones, advirtieron que la concentración y desarme de sus tropas están condicionados a la expedición de normas que les den garantías jurídicas. En ese punto, el negociador de los rebeldes, Carlos Antonio Lozada, fue tajante en una rueda de prensa: “Si no hay una ley de amnistía no habrá acuerdo final”.
De la Calle apuntó que las delegaciones están “trabajando para esclarecer los criterios de inclusión y exclusión” de la amnistía, y renovó el compromiso del Gobierno de presentar cuanto antes al Congreso un proyecto de ley sobre la materia.
