Lo dijo el viceministro de Seguridad, Alejandro Garúz: Panamá no tiene la capacidad tecnológica de detectar a delincuentes internacionales cuando llegan al país y por tanto no puede evitar su ingreso al territorio. Se hacen esfuerzos para corregir esta falencia, pero aún no se han concretado.
Garúz respondió de esa forma a las interrogantes surgidas con la captura en playa Gorgona, el pasado viernes 9 de marzo, del canadiense Michel Smith, alias El animal, un miembro de la pandilla de motociclistas Hell´s Angels al que su país buscaba desde 2009 por la supuesta comisión de 29 crímenes, entre estos 22 homicidios intencionales.
Y es que la detención de Smith, que vivía en el país desde 2009, trajo al debate público nuevamente el tema sobre el ingreso al país de narcotraficantes y asesinos, que ha sido una constante desde 1983, cuando el entonces capo de capos Pablo Escobar Gaviria fue beneficiado con una cédula de identidad panameña por el régimen militar que lideraba Manuel Antonio Noriega.
Desde aquella época, suman por lo menos 40 los nombres de delincuentes internacionales que han sido beneficiados de algún modo por las autoridades panameñas o que luego de vivir ocultos en el país, detrás de fachadas legales, fueron detenidos y extraditados a sus países de origen, o inclusive ultimados por sus enemigos en el territorio nacional.
Las autoridades atribuyen la imposibilidad de detectar a los maleantes internacionales a una serie de variables, que van desde la carencia de una base de datos actualizada y la poca comunicación con las policías de otros países, hasta el hecho de que muchos de estos hombres tienen nacionalidades que no requieren visa para ingresar en el país y lo hacen como cualquier otro turista, sin despertar ningún tipo de sospechas.
También está la complicidad de los funcionarios, que en el caso del líder del cartel de Medellín Pablo Escobar y de sus lugartenientes Jorge Luis Ochoa y Gonzalo Rodríguez Gacha, todos beneficiados con identidades y cédulas panameñas, ascendió hasta el más alto nivel de la administración militar: el despacho del mismísimo Noriega.
El llamado heredero del cartel de Cali, José Castrillón Henao; uno de los nuevos jefes del cartel del Norte del Valle, Pablo Rayo Montaño, y sus allegados Jaime, Beatriz, Domingo y Raquel Micolta, Jenny Rodríguez y Diego Rojas; y el jefe de comunicaciones de ese mismo cartel, José Nelson Urrego, también tuvieron cédulas de identidad panameña.
Alto perfil
Quizá el narcotraficante de más alto perfil que ha sido detenido en el país fue José Castrillón Henao, sucesor de los hermanos Oswaldo y Gilberto Rodríguez Orejuela en el cartel de Cali, capturado en Paitilla el 17 de abril de 1996 junto con dos testaferros panameños.
Para ese entonces, a Castrillón Henao y sus socios se les responsabilizaba por el envío hacia Estados Unidos de unas 14 toneladas de cocaína; tenía 11 apartamentos en Panamá y al menos 60 cuentas en diferentes bancos instalados en el país, con unos 5 millones de dólares depositados en ellas. Fue extraditado a Estados Unidos (EU) en mayo de 1999.
Después de él, las autoridades reseñaron en enero de 2003 la detención en el aeropuerto internacional de Tocumen al narco beliceño Fernando Requena Duval, pedido en extradición por Estados Unidos; sin embargo, el hombre se evadió el 19 de enero de 2004, tras un tiroteo en el hospital Santo Tomás.
Ese mismo año fue reportada la captura en Tortí, Darién, del mafioso colombiano Arcángel de Jesús Henao Montoya, alias El mocho, ligado familiarmente a Escobar Gaviria y uno de los líderes en esa época del cartel del Norte del Valle, incluido en la lista de narcos del Departamento del Tesoro de EU, país al que fue extraditado en enero de 2004 y donde fue juzgado por 25 cargos de conspiración, lavado de dinero y el tráfico de unas 550 toneladas de cocaína. No en vano para aquella fecha era uno de los narcos más buscados.
De acuerdo con las autoridades de EU, tras el derrumbe de los carteles de Medellín y Cali, el del Norte del Valle se convirtió en uno de los más importantes y que entonces operaba en alianza con la Autodefensas Unidas de Colombia.
Dos años más tarde, en 2006, uno de los llamados “nuevos barones” de la droga, el colombiano William Rodríguez Abadía, hijo de Miguel Rodríguez Orejuela, líder del cartel de Cali detenido en EU, se entregó a las autoridades de ese país en Panamá, previa gestión de Interpol.
Rodríguez Abadía, quien era buscado desde 1998, ingresó al país en bote por Darién y entregó a Migración un pasaporte con su verdadera identidad, que al ser verificada prendió las alarmas. Pero la intención del colombiano era, precisamente, ser detenido y luego de las gestiones pertinentes fue entregado al FBI.
Otro de los hombres ligados al cartel del Norte del Valle detenido en Panamá fue José Nelson Urrego, señalado como el jefe de comunicaciones de esa agrupación. Cayó preso el 15 de septiembre de 2007 en isla Chapera, en el archipiélago de Las Perlas, que había comprado en 2003.
Desde la fecha está preso y en 2011 fue condenado a siete años de cárcel por lavado de dinero, fallo que fue apelado ante el Segundo Tribunal Superior, y este aún no ha tomado una decisión.
En 2008 fueron capturados los colombianos William Tamayo, señalado como jefe de sicarios del cartel del Norte del Valle, y Hernando Rivera, ligado a ese grupo de narcotraficantes. Tamayo fue apresado en Obarrio el 9 de octubre y extraditado a EU el 17 del mismo mes, mientras que Rivera se fugó de La Joya el 13 de octubre.
El año pasado, luego de más de una década en el país, las autoridades apresaron a José Indalecio Parra Marmolejo, alias El viejo, quien en los años 80 trabajó para Pablo Escobar y en la actualidad lideraba un narcocartel vinculado a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, responsable, según las autoridades, del envío a EU de unas 18 toneladas de cocaína a través de rutas marítimas por el Caribe y terrestres.
De otros rumbos
Conforme se derrumbaron los carteles del narcotráfico colombianos, los mexicanos tomaron el control del negocio de las drogas y comenzaron a aparecer en Panamá los nombres de algunos de sus jefes.
En agosto de 2006, la Interpol detuvo en Tocumen a Cristian Aguirre, relacionado con varios de los narcocarteles mexicanos, quien, sin embargo, se fugó de La Joyita en noviembre del mismo año.
Mientras, en 2007 los servicios antidrogas del país capturaron a los mexicanos Ernesto Mondragón y José Núñez, del cartel de Sinaloa y ligados con el decomiso de 19.5 toneladas de cocaína en la embarcación Gatún. Ambos fueron extraditados a EU el 11 de mayo de 2007.
El 20 de octubre de 2008 cayó preso Jesús el Rey Zambada, del cartel de Sinaloa, también relacionado con el caso de la embarcación Gatún; y un mes más tarde fue atrapado en Paso Canoas el capo Francisco Salazar, ligado por las autoridades a un alijo de 2.5 toneladas de cocaína decomisado en Pedregal.
Otro capo del país azteca, Carlos Morfín, del cartel de Juárez y que había sido detenido en noviembre de 2004, fue liberado en 2008 y el 28 de octubre de ese año lo asesinaron dos sicarios en el restaurante Jade de vía Porras.
En tanto, uno de los líderes del cartel la Familia Michoacana, Fernando Álvarez Sánchez, fue sorprendido en 2011 en la zona de tránsito del aeropuerto de Tocumen y entregado a EU un par de días después.
Y si los panameños se sorprendieron con los nombres, actividades y nexos de algunos de estos capos, con el estadounidense William Dathan Holbert quedaron estupefactos.
En 2010, Holbert, alias Wild Bill, fue acusado por el asesinato de cinco personas en Bocas del Toro, a las que mató y enterró para apoderarse de sus propiedades.
Luego de ser descubierto, Wild Bill huyó del país con su pareja, Laura Michelle Reese, pero fueron capturados en Nicaragua y extraditados a Panamá el 29 de julio de 2010. Desde entonces están presos y son procesados por los homicidios de los estadounidenses Mike Brown, su esposa, y su hijo de 16 años; de Bo Icelar y de Cheryl Hughes, perpetrados entre 2007 y 2009. En tanto, el Servicio Nacional de Fronteras capturó en febrero de 2011 en puerto Lara, Darién, al español Javier Martin, acusado por las autoridades de ultimar, por separado, al estadounidense Don North y al francés Jean Pierre Bouahard, con el propósito de apropiarse de sus veleros. Sigue detenido.
El último extranjero ligado a hechos criminales detenido en el país fue el canadiense Michel Smith, miembro de la organización de motociclistas conocida como Hell´s Angels, supuestamente ligada con diferentes actividades del crimen organizado.
Como se dijo, la Real Policía Montada de Canadá lo buscaba por 29 cargos criminales, 22 de estos de homicidios intencionales.
Michel Smith aguarda su extradición en una celda de la Dirección de Investigación Judicial (DIJ).
Rafael Luna Noguera
