El desarme de las FARC en Colombia comenzará el 1 de marzo, según indicó ayer martes el Gobierno, que implementa un acuerdo de paz sellado en noviembre con esta guerrilla para terminar 52 años de conflicto armado.
“La entrega de armamento físico [la] iniciamos a partir del 1 de marzo con el 30%, el 1 de mayo otro 30% y el 1 de junio el 40% y quedan entregadas todas las armas”, informó en rueda de prensa el general Javier Flórez, jefe del Comando Estratégico en Transición de las fuerzas militares, encargado de los temas del posconflicto.
Flórez, que en las negociaciones con las FARC en La Habana encabezó en representación del Gobierno la subcomisión técnica sobre el cese al fuego y la dejación de armas, aclaró que resta definir dónde se recibirá ese material de guerra.
Delegados del Gobierno, las FARC y la ONU debían analizar ayer martes este y otros temas logísticos surgidos por la aplicación del acuerdo de paz, según el cual los rebeldes deben dejar progresivamente las armas al cabo de 180 días contados a partir del 1 de diciembre.
Los miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas), principal y más antigua guerrilla del país, terminaron de concentrarse el sábado pasado en 26 puntos del país, donde el proceso de desarme y la preparación para el regreso a la vida civil se llevará a cabo bajo supervisión de Naciones Unidas.
Según un comunicado de la Oficina del Alto Comisionado de Paz, el total de combatientes armados concentrados asciende a 6 mil 934.
RETOS
En Putumayo, suroeste de Colombia, donde la mitad de la población ha sido víctima del conflicto armado de medio siglo, el presidente Juan Manuel Santos admitió el lunes los retos de concentrar a la guerrilla FARC, pero aseguró que el proceso de paz es “irreversible”.
“El camino por recorrer sigue siendo difícil, todavía nos quedan muchos obstáculos, muchos desafíos por vencer, pero ya hemos llegado a esta etapa: esta etapa es irreversible”, dijo el mandatario, en uno de los 26 puntos del país donde desde el sábado se agrupan unos 6 mil 900 rebeldes para dejar las armas bajo supervisión de la ONU.
En La Carmelita, muy cerca de la frontera con Ecuador, 444 miembros de las FARC se preparaban para reinsertarse a la vida civil en cumplimiento del pacto sellado en noviembre.
“Se trata de respetar las diferencias, de dejar los fusiles a un lado, dejar la violencia y seguir adelante construyendo”, dijo Santos.
