El embajador de Venezuela ante Naciones Unidas, Rafael Ramírez, descartó ayer la posibilidad de cooperar con la investigación de Estados Unidos a supuestos sobornos multimillonarios que se registraron en la paraestatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) mientras él estuvo a cargo.
Las acusaciones de corrupción en Pdvsa proyectan una sombra sobre el embajador Ramírez, en momentos en que Venezuela tomó la presidencia rotativa del Consejo de Seguridad.
Venezuela mantendrá la presidencia del Consejo durante el mes de febrero y tendrá la oportunidad de influenciar la agenda del órgano más poderoso de Naciones Unidas.
Ramírez señaló que planea un debate para el 15 de febrero sobre uno de los tópicos predilectos de Chávez: la defensa de la soberanía nacional en contra de lo que él veía como la intromisión de EU en asuntos locales.
Ramírez dijo no estar preocupado por la posibilidad de ser acusado como parte de las investigaciones de EU, que han derivado en los recientes arrestos de dos empresarios venezolanos que supuestamente pagaron más de mil millones de dólares en sobornos para asegurar contratos con la empresa. El año pasado, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos acusó a un banco en Andorra de lavar unos 2 mil millones de dólares robados de Pdvsa.
Ramírez estuvo al frente de Pdvsa durante una década hasta 2014. Aseguró que no conoce a los dos empresarios, Abraham José Shiera Bastidas y Roberto Rincón, que fueron arrestados en diciembre de 2015 por los cargos detallados en la imputación interpuesta en una corte federal de Houston. Cuestionado sobre si había sido contactado por las autoridades estadounidenses en busca de cooperación, Ramírez negó con la cabeza y preguntó de manera retórica: “¿Crees que voy a aceptar la justicia de otro país para cuestiones nacionales?”. “Creo que no me van a faltar el respeto así”, añadió.
