Después de varios años, estudiantes panameños vuelven a medir sus conocimientos como parte del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés).
En esta ocasión se trata de 300 jóvenes, entre 14 y 16 años de edad, quienes participan de pruebas piloto, que servirán de base o fundamento para el próximo año, cuando se lleve a cabo la evaluación total.
Los chicos que integran este ensayo, inicialmente, son aquellos que abandonaron el sistema escolar o cursan grados inferiores al séptimo, que antes no habían participado de estas pruebas de competencias en áreas como matemática y lenguaje. Ellos fueron escogidos de manera aleatoria entre 3 mil casas repartidas en 25 corregimientos urbanos y rurales.
El coordinador de PISA por parte del Ministerio de Educación (Meduca), Jhair Calvo, explicó que específicamente esta prueba mide las habilidades para la vida de esta población joven, que no continuó los estudios o están atrasados.
Agregó que la aplicación del plan piloto comenzó el pasado 5 de agosto y termina el 31 de agosto. Mientras, la versión general o total se llevará a cabo el próximo año.
Al hablar del trabajo realizado, Calvo subrayó que es “satisfactoria” porque contaron con la colaboración de las familias de los hogares seleccionados para esta evaluación, que es impulsada por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE).
Detalló que la prueba piloto se utiliza para calibrar los instrumentos de evaluación, y realizar una selección de las preguntas que deben ser incluidas en el estudio definitivo del próximo año.
Por su parte, la vicepresidenta del grupo Unidos por la Educación, Nivia Rossana Castrellón, expresó que en una reunión del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep) se planteó que el mayor “riesgo” que afronta el país es la exclusión laboral de su juventud.
Castrellón indicó que esta exclusión está vinculada directamente con la educación, porque los jóvenes que están fuera del sistema educativo usualmente son candidatos a vivir conductas antisociales, a ser víctimas de la marginación y reproducción de los círculos de pobreza.
Por otra parte, explicó que el actual sistema educativo es producto de una visión “demasiado academicista” sobre lo que deben aprender los niños en los centros educativos, sin brindar habilidades relacionadas como el hacer y el convivir en sociedad.
BUSCANDO DEFICIENCIAS
En tanto, el exministro de Educación Miguel Ángel Cañizález consideró que esto permitirá observar cuáles son las debilidades que presentan los estudiantes que están fuera del sistema.
De igual manera se podrá conocer si existen diferencias significativas en los estudiantes de 14 a 16 años que no asisten a la escuela, en relación con quienes forman parte del sistema educativo.
Además, argumentó que se ayudará a identificar los métodos que se están usando para aprender y tener mejores puntuaciones.
La última vez que Panamá participó con miles de estudiantes de colegios oficiales y particulares en las pruebas PISA fue en 2009. Los resultados no fueron alentadores, ya que ocupó la posición 62 de 65 países.
Esta evaluación ocurre luego de la presentación de los resultados en 2015 del Tercer Estudio Regional Comparativo y Explicativo (Terce), que programa la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés).
En ese estudio los alumnos panameños obtuvieron bajas calificaciones, pero a diferencia de PISA, que se lleva a cabo en todo el mundo, el Terce se realiza solo en América Latina.
