Las autoridades turcas detuvieron a más de mil personas y suspendieron a 9 mil 100 policías en una nueva purga contra presuntos partidarios del predicador Fethullah Gülen, obsesión del presidente Recep Tayyip Erdogan que hace 10 días ganó un referéndum que refuerza sus poderes.
Unas mil 9 personas sospechosas de pertenecer al movimiento de Gülen, acusado por el gobierno de haber tramado la intentona de golpe de Estado de julio pasado, fueron detenidas en todo el país, según el ministro de Interior, Süleyman Soylu.
Esta redada, de una magnitud sin precedentes en los últimos meses, se produjo 10 días después de la estrecha victoria del presidente Erdogan en un referéndum constitucional sobre la ampliación de sus prerrogativas, denunciado por sus adversarios como una nueva deriva autoritaria.
Horas después, la policía turca anunció la suspensión de 9 mil 103 agentes por sus presuntos vínculos con el predicador islamista, alegando motivos de seguridad nacional. Los dirigentes turcos parecen querer mostrar que serán intransigentes en su lucha contra el “terrorismo”.