CARNAVAL

Detrás de la tradición

Cada región del interior celebra el Carnaval de acuerdo con sus tradiciones y costumbres. En poblaciones de Herrera, Coclé, Chiriquí y Los Santos, la fiesta se vive con mucha intensidad.

Son cuatro días resultado del trabajo de hombres y mujeres amantes de las tradiciones de su tierra. El “lujo, esplendor y donaire” se convierten en las tres palabras más sonadas, por los protagonistas de los carnavales en el interior de la República.

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Carreteras, a prueba

No es un trabajo de un día ni semanas. Es una labor realizada a lo largo del año en la que hasta el más mínimo detalle es cuidado celosamente: reinas, vestuarios, tonadas, tamboritos, tunas, disfraces, maquillaje, fuegos artificiales, abanderados, banderas, carruajes, culecos y murgas.

Cada región del interior tiene sus propias tradiciones y costumbres, y se han ganado el respeto entre los panameños, que cada año deciden ser testigos de las tradiciones de las fiestas del Rey Momo.

A la ciudad de Las Tablas se le atribuye el origen de la modalidad de celebrar con tunas o bandos contrarios o rivales. Posteriormente, la costumbre se extendió a otros lugares como Pedasí, Parita, Ocú y Los Santos. En el resto del país, en Chitré, Herrera; Penonomé y Aguadulce, provincia de Coclé; Santiago, provincia de Veraguas y Dolega, provincia de Chiriquí.

EL CARNAVAL TABLEÑO

Los primeros habitantes de Las Tablas habían establecido el culto a la Cruz de Mayo o Santa Cruz. Luego los nuevos ocupantes trajeron la imagen de la Santa Librada a la cual le hicieron una ermita para rendirle culto desde 1671, con lo que se iniciaron las pugnas por elegir la imagen final.

El pleito fue terminado por la elección de Santa Librada como patrona del pueblo porque resultó milagrosa y fue aceptada.

Sin embargo, los tableños mantuvieron la costumbre de que todos los años celebran pugnas durante las patronales de Santa Librada, en julio y la Santa Cruz en mayo.

Las rivalidades llegaron a ser tan picantes que un obispo que visitó la ciudad de Las Tablas en 1789 prohibió las tunas por considerarlas profanas en una festividad religiosa y sugirió cambiarlas para el carnaval.

Entonces el pueblo las trasladó para las fiestas carnestolendas sin mayores lujos. A partir de ese momento las tunas fueron ganando más adeptos y se adquirió un gran colorido y elementos, como son conocidos hasta hoy.

LA RIVALIDAD

Los bandos en que se dividió el carnaval tableño tomaron los nombres de calle Arriba y calle Abajo, según un documento proporcionado por Calle Arriba de Las Tablas “que influyó en la topografía del pueblo”.

La historia dice que quienes vivían hacia la parte más baja y por tanto cercana al mar o hacia el lado del mar fueron llamados los de “calle Abajo” y los que habitaban en la parte más elevada hacia la montaña fueron conocidos como los de “calle Arriba”.

En los primeros años, los bandos no tenían lugar específico donde reunirse; por lo general, se agrupaban en las residencias o en la casa de los abanderados del día y allí se hacía el brindis, se bailaba y se pasaba a la calle en donde se hacían las tunas.

Después se ubicaron en lotes baldíos, siguiendo siempre la denominación topográfica de arriba y abajo, hasta llegar a los lugares actuales. Calle Arriba se instaló al final de la avenida Bolívar y calle Abajo al final de la Pablo Arosemena.

LA MAGIA

Los integrantes de la Junta Directiva de Calle Arriba de Las Tablas explican que lo más valioso de sus carnavales es justamente “el valor tradicional que mantiene, una fiesta en donde el folclore y amor por lo nuestro son el ingrediente que lo hace único y excepcional”.

Por ejemplo, la elaboración de un traje de carnaval “es algo que depende de la naturaleza del mismo, de la clase de plumas que requiera; es algo que varía mucho”. Sin embargo, el costo de cada vestuario que luce una reina en una noche de carnaval está en un rango de entre los $20 y $25 mil y cada carro por noche oscila entre $25 y $30 mil.

“La reina se presenta con su corte, que exhiben vestuarios igualmente elaborados con costos que varían en $3 mil y $5 mil cada una. Todo en conjunto constituye la alegoría que presenta diariamente la tuna cada día”, indican. Y estas presentaciones se dan en la mañana para los culecos, cuyos costos son bastantes similares a los nocturnos. Solo en Calle Arriba, se pueden llegar a gastar unos $750 mil por los cuatro días, según indicaron los voceros.

Elena del Pilar Tomas es la reina de calle Arriba de Las Tablas este año. La sociedad Calle Arriba de Las Tablas tiene un Reglamento de Reina, que rige para la escogencia que establece los requisitos que deben cumplir las aspirantes, los deberes y derechos.

Las aspirantes a reinas de Calle Arriba de las Tablas pertenecen a familias allegadas a la tuna y con tradición dentro de la Calle Arriba.

A pesar de que se contactó a la tuna de Calle Abajo de Las Tablas, hasta el momento del cierre de esta edición no se obtuvo respuestas. La reina de este año es Daris Nicole Sánchez Brandao.

LOS VILLANOS

La Villa de Los Santos también tiene dos calles. La historia nace en 1982, cuando los jóvenes del pueblo se reunían en el parque Simón Bolívar en verano y jugaban entre dos bandos.

Uno de los juegos era tirarse confites (pastillas) a manera de guerrilla, hasta que los jóvenes de la calle Abajo decidieron sacar una tuna por el pueblo como se hacía en otros lugares, como Las Tablas.

La escogencia de la primera soberana de Calle Abajo de Los Santos se hizo mediante una medición de disfraces, que le entalló mejor a Lexy De León. La primera coronación de la tuna de Calle Abajo se hizo en el lugar donde hoy reposan las estructuras del hogar San Juan de Dios y el mismo día posterior a la coronación se realizó una tuna que recorrió la calle abajo y el parque Simón Bolívar.

“Ante todo, una reina sin duda debe tener actitud de reina, eso es fundamental”, explican los representantes de Calle Abajo. “Se toma en cuenta la descendencia de la reina, si tiene familiares que hayan participado en nuestra tuna”.

Calle Abajo de La Villa intenta conservar las tradiciones que se iniciaron con los carnavales, tradiciones que la tuna contraria ha abandonado, como por ejemplo izar una bandera simbolizando que se acercan las fiestas y a la vez marcando el territorio de la tuna.

Además, la mayoría de sus reinas nacieron y fueron criadas no solo en el pueblo de La Villa sino en la calle Abajo. Este año la representante será Walmarie Johana Moreno Solís.

Yely de Bósquez, presidenta de la Junta de Calle Arriba de Los Santos cuenta que este año cumplen 30 años, con la primera reina que fue Indira Henríquez, en 1984. Este año su soberana es Bárbara Jean McDonald.

La iniciativa nace de un grupo de personas como Carmen Henríquez y sus colaboradores Dalvis Oro, Felipe Ureña, Mami Correa, Julia Melgar, Nazaria Vásquez de Hassan, Gregorio Hassan, Ovidio (Villo) Rodríguez entre otros, “quienes aceptaron el reto de llevar la bandera del Carnaval de Calle Arriba por primera vez, de allí se da inicio a lo que hoy es “la Gloriosa Tuna de calle Arriba”. La Asociación Calle Arriba y su junta directiva se encargan de organizar y darle la estructura y el soporte a la logística de su carnaval.

Su propia identidad

El origen del carnaval penonomeño está arraigado a las costumbres de los indígenas que utilizaban cayucos para navegar por el río Zaratí, uno de los principales afluentes de esta provincia.

Bertilda Guardia Carles fue la primera princesa en atravesar en balsa el río Zaratí con un disfraz indígena un sábado de carnaval en 1921.

“Los primeros carnavales de Penonomé fueron los acuáticos”, afirma Lilia Eneida Quirós Conte, miembro de las Damas Unidas Penonomeñas (DUP), agrupación que participa desde 1973 en la celebración. A diferencia de los carnavales de Azuero aquí no hay reinas ni calle arriba ni calle abajo.

Además, el desfile en el río Zaratí que se realiza los sábados, a criterio de Quirós es “lo más valioso”, acompañado del desfile de las polleras los domingos.

Cada barrio o comparsa elige a una representante o princesa para presidir el evento por día, y en las noches participan en las comparsas. Desde el reinicio en 1970 del carnaval acuático, las DUP, Los Cascabeleros, Los Macabros, Los Alegres del Zaratí y otras agrupaciones participan de la fiesta, en comparsas que tienen sus respectivas princesas.

Los visitantes se reúnen en el balneario Las Mendozas para apreciar balsas que llevan a las princesas, empujadas por voluntarios que la llevan a nado. 

MÁS TRADICIONES

En los carnavales de Chitré, Herrera, también están contempladas las dos reinas y hay rivalidad entre Calle Arriba y Calle Abajo.

Una de las tradiciones es el “Pechugón”, que consiste en mojaderas nocturnas el viernes de la coronación. Los demás días, en el conocido carnaval “de la berraquera”, se hacen los tradicionales culecos y la salida de las reinas en la noche.

En la región de Ocú, también en Herrera, se celebran los carnavales con tamboritos, mojaderas y fuegos artificiales; pero a diferencia del resto, son más familiares y se dividen en tres calles, Calle Arriba, Calle Abajo y Calle Centro, en donde hay una princesa por cada una y taboritos en cada calle.

En este carnaval participan las familias Carrizo, Quintero, Villarreal, Castillero y Núñez, así como familiares y amigos.}

En Dolega, provincia de Chiriquí, se celebran los carnavales en la plaza pública desde 1928, con la primera reina Silvia Ortega de Taylor. En aquella época, poblados cercanos a Dolega realizaban bailes los sábados con tamboritos y guitarras.

Ahora, las tunas, los tamboritos, los carros alegóricos, los fuegos artificiales, las cabalgatas, los juegos de toros y las mojaderas son las principales actividades de los cuatro días del carnaval.

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