Un experto en solución de conflictos educado en Harvard llegará la semana entrante a Caracas para intentar lo que se antoja imposible: reactivar el diálogo político en Venezuela, un país profundamente polarizado.
La visita de Jim Tull durante varios días, en la que asistirá a reuniones a puerta cerrada con representantes del gobierno socialista y la oposición de Venezuela, se lleva a cabo en una época en que Estados Unidos está amenazando con imponer más sanciones financieras y se discute abiertamente la posibilidad de una acción militar para derrocar al presidente Nicolás Maduro.
Los intentos previos de diálogo han fracasado en medio de amargas recriminaciones.
El mediador, de español fluido, que ayudó a reducir las tensiones en Venezuela después del golpe de Estado de 2002 contra el entonces presidente Hugo Chávez, se mostró cauteloso sobre la posibilidad de alcanzar sus objetivos.
La nación petrolera está sumida en su peor crisis económica de la historia, con una hiperinflación y escasez de todo tipo que están aplastando a los pobres y obligando a muchos venezolanos a emigrar miles de kilómetros. “Hay una gran probabilidad de que se apliquen muchos esfuerzos a esto y no cambie nada en el terreno”, declaró Tull.
