El líder opositor venezolano Henrique Capriles dijo ayer en Panamá que el gobierno de su país habla de diálogo “para tratar de lavarse la cara” y “comprar tiempo”, porque su intención nunca ha sido dialogar.
Su declaración se produjo tras reunirse en privado con el presidente Juan Carlos Varela. “Que lo sepan todos en Panamá, no hay razones técnicas por las cuales no se pueda realizar el revocatorio”, afirmó al defender la salida que impulsa la oposición, y agregó que la expectativa que tienen de la OEA y Unasur es que le digan a Nicolás Maduro que cumpla la Constitución.
La Organización de Estados Americanos (OEA) convocó ayer a su Consejo Permanente para el martes próximo en Washington, dos días antes de la reunión ya pautada para debatir el estado de la democracia en Venezuela.
La reunión previa a la solicitada por el secretario general del organismo, Luis Almagro, al invocar la Carta Democrática Interamericana, se hace a solicitud del Gobierno de Venezuela, para recibir a los mediadores del diálogo que impulsa la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), los expresidentes José Luis Rodríguez Zapatero (España), Leonel Fernández (República Dominicana) y Martín Torrijos (Panamá), confirmó la OEA, que celebra su Asamblea General en Santo Domingo.
La canciller venezolana, Delcy Rodríguez, había dicho el martes que pidió esta reunión “para llevar nuevamente la verdad de Venezuela”, a pesar de que ya estaba pautada para el 23 de junio la sesión del Consejo Permanente en la que los 34 miembros de la OEA escucharán la sustentación de Almagro sobre su postura y debatirán la eventual implementación de este mecanismo.
“Apoyamos la conversación que vamos a tener con los tres expresidentes”, dijo en rueda de prensa Michael Fitzpatrick, embajador de Estados Unidos ante la OEA. “Son los próximos pasitos”, señaló.
En el mismo sentido, una fuente de la OEA dijo que la nueva sesión es vista por Almagro como “un paso que ojalá pueda agregar valor a la reunión del 23 en el sentido de que los expresidentes brinden información nueva acerca del progreso que han hecho”.
“Me parece muy positiva” la reunión, acotó el canciller chileno Heraldo Muñoz en rueda de prensa.
La OEA se reunió durante tres día para discutir el desarrollo sostenible en la región, pero la crisis política, económica y humanitaria en Venezuela acaparó la atención tras bastidores. La delegación venezolana intenta con uñas y dientes asegurarse los 18 votos que necesita para bloquear la aplicación de las medidas que prevé la Carta Democrática, dijo un alto diplomático.
Esta Carta es un mecanismo que se puede aplicar en caso de alteración o ruptura del hilo democrático y constitucional. Puede autorizar gestiones diplomáticas o, en el caso más extremo, suspender a un país de la OEA. La asamblea fue el martes escenario de un acercamiento entre Estados Unidos y Venezuela , cuando los jefes de la diplomacia de ambos países, John Kerry y Delcy Rodríguez, sostuvieron una inédita reunión. “Creo que es más constructivo dialogar que aislar”, afirmó Kerry a periodistas, al expresar su deseo de que esto lleve a superar “la vieja retórica”. Las relaciones entre los dos países están muy deterioradas, sin embajadores desde 2010.
Algo que quedó claro es que los países americanos apoyan monolíticamente un diálogo entre la oposición y el oficialismo y rechazan imponer sanciones o suspender al país petrolero de la OEA.
“Venezolanos hablando con venezolanos es lo que va a resolver los retos que hay en Venezuela en una forma constructiva y permanente”, declaró ayer en rueda de prensa Mari Carmen Aponte, secretaria de Estado adjunta de Estados Unidos para el hemisferio occidental, luego de aclarar que su país no impone condiciones al acercamiento con Caracas.
Pero, según el analista Michael Shifter, presidente del centro de estudios Diálogo Interamericano, habrá que ver qué harán los gobiernos si este diálogo no prospera. “Puede que sea necesario un acontecimiento realmente trágico o desastroso en Venezuela , más allá de lo que ya hemos visto, para catalizar una respuesta hemisférica más contundente”, adujo.
Al cierre de esta edición, la Asamblea General –que seguía sesionando– aprobó por 19 votos a favor, 1 abstención, 12 votos en contra y 2 ausencias, remitir al Consejo General, a solicitud de Venezuela, “el tema” de la “institucionalidad de las normas de la OEA”, a propósito de las críticas hechas por esta nación a las actuaciones de la Secretaría General.



