Los tres kamikazes del aeropuerto de Estambul, filmados por cámaras de vigilancia, podrían haber perpetrado una matanza aún mayor, puesto que habían previsto tomar como rehenes a decenas de viajeros antes de hacerse estallar, informó ayer un diario turco.
Tres días después del triple atentado suicida que dejó 44 muertos y más de 260 heridos el pasado martes en el aeropuerto internacional Ataturk, el ataque –el cuarto y el más sangriento en Estambul desde principios de año– no había sido aún reivindicado, pero las autoridades apuntan al grupo Estado Islámico (EI).
“Dicen que hacen esto en nombre del islam, pero esto no tiene nada que ver con el islam”, dijo ayer el presidente Recep Tayyip Erdogan. “Su lugar está en el infierno”, se lamentó.
Imágenes de las cámaras de vigilancia del aeropuerto muestran a tres hombres con chaquetas de color oscuro y dos de ellos ataviados con gorras de béisbol.
En una de las tomas, se ve a un policía en civil pidiendo a uno de los asaltantes sus documentos de identidad y luego a este mismo responsable de seguridad arrodillado y amenazado por un arma de fuego ante los ascensores.
Los tres kamikazes, que se separaron antes de hacerse estallar en diferentes lugares del aeropuerto, también causaron víctimas al disparar con sus fusiles.
Según el diario Sabah, cercano al Gobierno, el balance de la matanza pudo haber sido más elevado si los atacantes no hubieran sido interceptados, ya que inicialmente querían tomar a decenas de pasajeros como rehenes y hacerse explotar con ellos.
En el marco de la investigación, la policía arrestó a 24 personas en Estambul, 13 de ellas el jueves y 11 ayer. De los detenidos, 15 son extranjeros, según fuentes de seguridad citadas por la agencia de prensa progubernamental Anadolu.
En la provincia de Esmirna, en el oeste del país, nueve personas fueron detenidas, pero no ha trascendido si hay un vínculo con el atentado. Las autoridades informaron que los kamikazes eran un ruso, un uzbeko y un kirguís.
