JMJ 2019

‘Días de Diócesis’, una fiesta multicultural

‘Días de Diócesis’, una fiesta multicultural

El sol pega fuerte. Es algo común durante enero en Chitré, provincia de Herrera, y a lo que están acostumbrados sus habitantes. No así tres jóvenes a un costado de la parroquia Santa Teresa de Jesús, a quienes se les ve acalorados con la temperatura a 33 grados centígrados.

Se colocaban bloqueador solar y portaban una gran bandera de Polonia, una referencia de su origen. Al fondo se escucha un primer llamado por medio de un megáfono para que los chicos se ordenaran, ya que estaba por iniciarse la marcha hacia el estadio Los Milagros, a 10 minutos de allí, en el corregimiento de Llano Bonito.

Con eso se daba inicio a los “Días de Diócesis” o prejornada mundial de la juventud en esta zona, una actividad que forma parte de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que se celebrará la próxima semana en la ciudad de Panamá. Desde hace unos 20 años se celebran estos eventos previos con el fin de que los peregrinos y las comunidades del país donde se lleva a cabo el encuentro internacional interactúen.

‘Días de Diócesis’, una fiesta multicultural
‘Días de Diócesis’, una fiesta multicultural

En Chitré no son ajenos a esta realidad juvenil, pues todos los años sus autoridades religiosas y locales organizan un encuentro nacional de jóvenes, y muchos de sus pobladores suelen cooperar recibiendo a los visitantes en sus hogares.

La marcha era encabezada por los peregrinos de Colombia. Luego Polonia; más atrás Taiwán; después Francia, y por allí algunos visitantes de Inglaterra. Una pequeña calle de Llano Bonito se había convertido durante unos minutos en la capital del mundo.

Dentro de este grupo marchaba un joven identificado como Chan, peregrino proveniente de Taiwán, quien relata que llegó a Panamá por invitación del líder de su parroquia y lo que más ha disfrutado ha sido la amabilidad de la gente que ha conocido en Chitré. En su país de origen, Chang es una minoría: solo 3% de la población taiwanesa se define cristiana. Por ello le parece curioso estar en un país donde su religión tiene tanta aceptación.

Cerca de allí caminaba Benedicto, un monje de la orden de San Juan, mejor conocida como la orden de Los Hermanos Hospitalarios, quien asiste a la JMJ para acompañar y guiar a jóvenes de su comunidad religiosa.

Proveniente de Inglaterra, pero residente en Estados Unidos, Benedicto señala que hace unos días estuvo en las montañas panameñas disfrutando de la vegetación. Una de las partes favoritas del viaje ha sido el clima y la cordialidad de las personas.

Si bien la lengua era un obstáculo para la comunicación entre los peregrinos, los ritmos y el repicar de tambores de Herrera y Los Santos los conectaba. La música y los bailes, ese antiguo y eficaz idioma universal, eran su verbo.

Una vez en el estadio Los Milagros, el denominador común eran las dinámicas con distintos ritmos. Se podía ver a asiáticos o a europeos cautivados y llevando a cabo movimientos al son de merengue o salsa, sonidos propios de América Latina. También se unieron residentes del lugar. Era una fiesta y los actores principales, los jóvenes.

Misa y rosario

La mañana transcurría y la brisa ganaba fuerza en el Centro Regional Universitario de Azuero, en La Arena de Chitré, otro de los puntos de encuentro. Allí, con danzas más tenues, los peregrinos interactuaban minutos después de la celebración de una misa. Había cierto aire de tranquilidad.

Otros acampaban entre el césped comiendo manzanas, tomando agua o cantando.

Tal era el caso de Jonh Jairo Rodríguez, de Colombia, quien por primera vez visita Panamá. El joven había desayunado tortillas, lo que le generó cierta sorpresa por el parecido a su tradicional arepa.

‘Días de Diócesis’, una fiesta multicultural
‘Días de Diócesis’, una fiesta multicultural

Pero más allá del tema culinario, Rodríguez da cuenta de que la experiencia sobre la JMJ tiene un especial significado por lo que implica para él como católico y el esfuerzo para hacer el viaje.

En su tiempo libre, para obtener ingresos lavaba automóviles y vendía tómbolas con sus amigos.

Mientras que Camilo, de origen francés, detalla que para conseguir dinero se organizaron en grupos para vender comida en sus comunidades y en parroquias de París, Francia. “De ninguna manera podíamos perdernos esta aventura con nuestra fe y Panamá”, narró.

Unos minutos después tanto Jonh Jairo como Camilo volvieron con sus respectivos grupos, pues todos los peregrinos estaban siendo convocados a rezar el rosario. En el Centro Regional Universitario de Azuero la música fue cortada, imperó el silencio y se dio paso a la conocida oración católica.

Casa de barro y playa

La creatividad y lo tradicional también fueron características del inicio de esta prejornada. En la provincia de Los Santos, específicamente en la comunidad de Santo Domingo, llevaron a los peregrinos a construir un casa con barro, como ocurría en esa área del país décadas atrás.

De esta experiencia formó parte Myrna Hoareau, una joven de 24 años, quien viene de isla Reunión, un territorio de Francia, pero que está más cerca de Madagascar. Se trata de una región de poco más de 850 mil habitantes y de diversas expresiones religiosas.

A Hoareau le parecieron horas de viaje interminable, junto a su grupo de 14 amigos desde Madagascar hasta Panamá. También le pareció bastante curioso que se construyan casas de barro por estas regiones de América Latina.

‘Días de Diócesis’, una fiesta multicultural
‘Días de Diócesis’, una fiesta multicultural

“Solo tenemos un día y nos han tratado muy bien. Llegamos y comenzamos a levantar una casa de barro, lo que nos sorprendió mucho”, expresó la chica.

Lo que no le tomó por sorpresa fue el clima, debido a que en isla Reunión tienen una temperatura promedio entre 30 y 40 grados centígrados. “Volveré a mi país y no dejaré de hablar de mi viaje a Panamá”, acotó la joven, quien anhela el inicio de la JMJ la próxima semana.

Otros peregrinos optaron por estar más cerca de la playa. Tal fue el caso de Mónica y Alexandra, dos jóvenes danesas que también visitan Panamá por la JMJ, y que decidieron vivir en el distrito de Pedasí las actividades de la prejornada.

Ambas son practicantes católica gracias a que sus padres también lo son, no obstante, señalan que en Dinamarca solo 1% de la población es de religión católica, por lo que la mayoría de sus amigos no comparten su fe. Pese a esto, cuentan que no es difícil practicar el catolicismo en su país, debido a que la comunidad religiosa en esa región del mundo es muy unida.

A las playas de Pedasí se espera que lleguen unos 200 peregrinos hoy, cuando también visitarán el área protegida de isla Iguana.

Ayer la agenda en esta área de Los Santos se centró más que todo en la convivencia con comunidades del lugar, lo cual es la esencia de esta fase de la JMJ. Un primer día que se resumió en fe, tradición y bailes.

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