La Corte Suprema de Filipinas autorizó ayer que Ferdinand Marcos sea enterrado en el cementerio de héroes nacionales del país, un fallo que según los oponentes ignora el triunfo de la democracia hace tres décadas, cuando los filipinos derrocaron al exdictador en una revuelta popular.
“Aunque él no fue totalmente bueno... tampoco fue pura maldad”, afirmó el tribunal de 15 miembros al dictar la sentencia. El tribunal aprobó la moción por nueve votos a cinco, con una abstención, con lo que rechazó las peticiones para oponerse a la decisión del presidente, Rodrigo Duterte, de permitir el sepelio de Marcos en el cementerio en Manila, donde descansan expresidentes, soldados y artistas, dijo el portavoz de la corte, Theodore Te.
Críticos del dictador prometieron pedir al tribunal que reconsidere su fallo. “Estamos decepcionados, estamos destrozados, estamos indignados”, dijo en una declaración conjunta una coalición de casi 40 grupos opuestos al entierro en el cementerio nacional.
