Los abogados de Salah Abdeslam , sospechoso clave de los atentados yihadistas del 13 de noviembre en París, Francia, renunciaron a defenderlo, convencidos de que este, encarcelado en régimen de aislamiento, no colaborará con la justicia.
A partir de ahora, el único miembro con vida de los comandos yihadistas que fueron responsables de la muerte de 130 personas, se enfrentará solo ante la justicia, pues no se requiere la presencia de un abogado durante la instrucción, aunque deberá tener uno, elegido por él o de oficio, en el futuro juicio por los atentados.
“Para asegurar la defensa de un hombre, hacen falta dos, el abogado y el acusado. Abdeslam ya no colabora con la justicia”, declaró Frank Berton, uno de sus exabogados, en una entrevista con la revista L'Obs publicada ayer.
El abogado francés y su colega belga, Seven Mary, declararon a la cadena de televisión BFM su convencimiento de que el sospechoso “no se expresará y aplicará el derecho a guardar silencio” hasta el final. “Lo dijimos desde el principio, lo avisamos, si nuestro cliente permanece mudo, abandonaremos su defensa”, agregó Berton. Según el abogado, Abdeslam “escribió al juez de instrucción para informarle que no quiere seguir siendo representado”.
Procesado por asesinatos terroristas, el hombre que juró lealtad al Estado Islámico está detenido desde el 27 de abril en una cárcel del sur de París y sometido a videovigilancia las 24 horas.
Durante su primera audiencia en Francia, el sospechoso dijo que quería “explicarse más adelante”. Pero, en las tres veces en que fue convocado, siempre se acogió a su derecho de guardar silencio.
“Es como un suicidio”, advirtió el abogado francés. Samia Maktouf, que defiende 21 partes civiles. Señaló, además, que “la investigación está avanzando, seguirá con o sin él”. “Lo importante para las víctimas es que pueda estar en el banquillo de los acusados”, destacó.
Berton apuntó de nuevo a las condiciones de encarcelamiento como causa del mutismo de Abdeslam. “El poder político eligió responder a unas expectativas populistas tratándolo así, vigilándolo como a una rata en su jaula. Se los digo, la prisión está transformando a Salah Abdeslam en una bestia salvaje”, denunció.
“Se detecta tortura psicológica en sus condiciones de detención. Pero la gente se burla. ¿Que lo colguemos simplemente, es eso lo que quieren? En cualquier caso, es algo triste para el Estado de derecho”, añadió Mary.
Abdeslam recurrió al Consejo de Estado francés para intentar que suspendiera este dispositivo inédito en Francia, pero la máxima jurisdicción administrativa rechazó el recurso a fines de julio al estimar que “el carácter excepcional de los hechos terroristas” de los que es acusado “implicaba que se tomaran todas las precauciones”.
El papel exacto de Abdeslam la noche del 13 de noviembre no está completamente dilucidado. Próximo al presunto organizador de los ataques, el yihadista belga Abdelhamid Abaaoud, tuvo, según la justicia, “un papel central en la constitución de los comandos” y “participó en la llegada a Europa de un cierto número de terroristas”.
Después de conducir en coche a tres kamikazes que se hicieron estallar en Saint-Denis, ubicado en el norte de París, donde se jugaba un partido de fútbol Francia-Alemania en el Estadio de Francia, aparentemente erró por París toda la noche. Al día siguiente, viajó con dos amigos que llegaron a buscarlo desde Bélgica.
Las autoridades esperan que Abdeslam proporcione información sobre las estrategias y redes del grupo extremista e identifique a otros que puedan guardar relación con los ataques.
