Un hombre enmascarado armado tomó ayer por asalto un complejo de hotel-casino en la capital de Filipinas, disparó contra una pantalla de televisión, prendió fuego a mesas de juego y llenó una mochila con fichas de casino para luego huir, informaron las autoridades.
Un guardia fue baleado durante los hechos, pero sobrevivió y al menos 70 personas sufrieron heridas mayormente leves durante una estampida para huir del hombre armado, quien tenía un fusil de asalto.
El ataque ocasionó que cientos de personas salieran huyendo de noche a la calle y originó una atribución inmediata de acto de terrorismo por parte de un operario afiliado al grupo Estado Islámico, según monitores estadounidenses de terrorismo. Pero tres horas después de los hechos registrados en el complejo cercano al aeropuerto internacional de Manila, la Policía señaló que no había descubierto vínculos a terrorismo e insinuó que el motivo del ataque pudo haber sido un robo.
“Él hubiera disparado contra toda la gente que estaba apostada ahí” si se hubiera tratado de terrorismo, dijo el jefe de la Policía nacional, el general Ronald de la Rosa; “pero no hirió a nadie”. “No entren en pánico. Este no es un caso para alarmarse; solo estamos alertas. ... No podemos atribuir esto al terrorismo sin una evidencia concreta”, agregó.
El guardia de seguridad recibió un disparo en la cintura y alrededor de 75 personas más sufrieron heridas mayormente leves, como contusiones, cuando corrieron en estampida para salir del lugar, detalló el agente de la Policía Jeffrey Francisco.
La Policía señaló que no había indicios de que alguien hubiera sido tomado como rehén por el atacante solitario, quien seguía prófugo.
La violencia se desató mientras militantes musulmanes alineados al grupo Estado Islámico mantienen a raya tropas filipinas, en la ciudad sureña de Marawi desde hace 10 días. El enfrentamiento ha generado temores de que los islamistas puedan atacar en otro lugar para desviar la atención.
