Contingentes policiales desalojaron ayer a cientos de estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) que habían tomado un transitado bulevar del este de la capital, lanzándoles granadas de gases lacrimógenos y potentes chorros de agua con químicos desde una tanqueta.
Los estudiantes, que desde el 13 de junio pasado intensificaron las protestas exigiendo la renuncia de la rectora de la UNAH, Julieta Castellanos, vicerrectores y decanos, bloqueaban el lugar con piedras y palos.
Unos mil estudiantes, según estimaciones de la prensa, impedían el paso de vehículos en el bulevar, al tiempo que bloquearon, también con palos y piedras, los accesos al campus, donde estudian unos 50 mil jóvenes en tres jornadas diarias.
Cerca de 400 policías, provistos de escudos antimotines y accionando fusiles de gases lacrimógenos, y una tanqueta que dispara chorros de agua, obligaron a los manifestantes organizados en el Movimiento Estudiantil Universitario (MEU) a replegarse.
El MEU exige la renuncia de las autoridades universitarias por haber llevado a los tribunales a unos 30 estudiantes porque durante manifestaciones, demandando la derogación de las normas académicas, causaron daños en edificios. Los tribunales condenaron a tres de los estudiantes pero aún no se ha definido la pena.
A través de un comunicado y redes sociales, la dirigencia del MEU había convocado al “Martes de Capuchas”, llamando a presentarse al campus con el rostro cubierto con máscaras rojas o negras.