Unidos por una noche, los republicanos nominaron el martes a Donald Trump como el abanderado presidencial de su partido, lo que representa la culminación del empresario de su ascenso por los rangos republicanos y lo proyecta a las elecciones presidenciales de noviembre contra la demócrata Hillary Clinton.
“Trabajaré duro y nunca los decepcionaré”, escribió rápidamente Trump en Twitter tras la votación oral.
La campaña de Trump esperaba que la nominación formal pusiera fin a la discordia dentro del Partido Republicano y eclipsara el caótico inicio de la convención, que incluye acusaciones de plagio que involucran el discurso de Melania Trump en la ceremonia inaugural.
Hubo algunas muestras de disidencia en la convención mientras los estados que Trump no ganó registraban sus votos, pero el empresario se distanció rápidamente de sus rivales en las primarias.
Su estado natal, Nueva York, fue el que le dio la cifra requerida para la nominación. Cuatro de sus hijos se integraron a la delegación del estado en la sede de la convención para el histórico nombramiento, y lucieron sobrecogidos por la emoción. “Felicitaciones, papá, te amamos”, declaró Donald Trump Jr.
Algunos delegados enfatizaron la necesidad de un despliegue televisado de unidad en el partido, luego de unas primarias republicanas extremadamente divisorias. “Unidos ganaremos, divididos caeremos”, dijo Johnny McMahan, delegado de Trump en Arkansas.
Pero Kendal Unruh, de Colorado y líder de las fuerzas opuestas a Trump, dijo que la convención era una “farsa”.
