El candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump, se reunió el pasado viernes con una veintena de simpatizantes latinos en Nevada para abordar estrategias que impulsen la participación hispana.
El acto forma parte de sus esfuerzos por defender la idea de que sus políticas económicas serían mejores para los pequeños negocios que poseen los miembros de minorías que las propuestas de su rival demócrata, Hillary Clinton. “La gente no sabe lo bien que nos va con los hispanos, los latinos”, dijo Trump en su hotel en Las Vegas.
Trump ha sugerido antes que las minorías se han visto ignoradas por las políticas económicas demócratas y ha reiterado que el modesto crecimiento del PIB nacional es una “catástrofe”, afirmando que Estados Unidos tiene “algunos problemas muy, muy serios y van a empeorar con este grupo de gente” al mando.
Pero Trump siguió dando señales contradictorias sobre un tema clave: la inmigración. Aunque no ha renegado de su deseo de construir un muro impenetrable en la frontera con México, en los últimos días se mostró indeciso sobre su plan de deportar a 11 millones de migrantes que viven en Estados Unidos sin ser residentes.
El empresario neoyorquino ha vacilado diciendo que podría haber una “relajación” de normas migratorias actuales, y más tarde sugirió por primera vez que si llegara a autorizar deportaciones, muchos de esos inmigrantes podrían volver rápidamente a Estados Unidos.
Después, en una entrevista el pasado viernes con Fox News, pareció retomar una posición más dura. “Mi postura es muy firme. Va a seguir siendo muy firme”, afirmó.
Su equipo ha señalado que presentará su política migratoria en un discurso en los próximos días, pero no ha concretado una fecha.
Y después de decir que se permitiría la entrada de periodistas a un acto de recaudación de fondos el pasado viernes en Lake Tahoe, sus asesores vetaron la entrada de los reporteros en el último momento.
Clinton, por su parte, mantuvo sus críticas a la campaña de Trump y en una entrevista el pasado viernes en MSNBC afirmó que está basada en “los prejuicios y la paranoia” y sirve a los intereses de un extremo radical del Partido Republicano.
