Los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI) sufrieron una gran derrota al perder su bastión libio de Sirte, tras una defensa encarnizada que duró más de seis meses. El Gobierno libio de unión nacional (GNA) proclamó ayer la “victoria” en la ciudad. “Nuestras fuerzas retomaron el control total de Sirte”, dijo Reda Issa, el portavoz de la operación militar.
Los últimos yihadistas que quedaron están siendo perseguidos de “casa en casa” por las tropas. Según él, la proclamación oficial de la liberación de Sirte “solo se hará cuando el último [yihadista] sea aniquilado”.
La pérdida de Sirte es un nuevo golpe para el EI, que en los últimos meses sufrió varias derrotas en Irak y Siria, donde sus combatientes resisten sendos asedios en sus bastiones de Mosul (norte de Irak) y Raqa (norte de Siria).
En cambio, supone una buena noticia para el GNA que, desde su instalación en Trípoli a finales de marzo, tiene dificultades para afianzar su autoridad en un país arrasado por los conflictos desde la caída del exdictador Muamar Gadafi en 2011.