El grupo yihadista Estado Islámico (EI) ganaba terreno ayer en el norte de Siria, en combates frente a rebeldes y fuerzas gubernamentales, informó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).
La provincia septentrional de Alepo es fronteriza con Turquía y por esta pasan las rutas de suministro que son estratégicas para prácticamente todas las partes en conflicto en Siria.
Ayer, combatientes del EI capturaron otro pueblo fronterizo en su ofensiva contra los grupos rebeldes no yihadistas en Alepo, según el Observatorio.
Los combatientes del EI tienen “casi rodeados” a los rebeldes en la ciudad de Dudyan, que están ahora separados de los que están alrededor de la localidad de Azaz, a ocho kilómetros de la frontera, dijo el OSDH.
El grupo yihadista también avanzó contra las fuerzas del Gobierno cerca de Khanasser, una ciudad al sureste de Alepo que ha cambiado de manos varias veces. El camino que cruza Khanasser es el único vínculo entre las zonas controladas por el Gobierno en Alepo y sus alrededores y el resto del país.
El EI tomó el sábado varias colinas en la zona, pero no ha cortado aún la ruta de suministro, dijo el director del Observatorio, Abdel Rahman.
Alepo era otrora el corazón económico de Siria, pero desde que los rebeldes se apoderaron de los barrios del este de la ciudad en 2012, una línea de frente se ha forjado en el centro de la ciudad.
Los enfrentamientos en Alepo han puesto a prueba un frágil alto el fuego que entró en vigor el pasado 27 de febrero. Más de 200 combatientes han muerto en la última semana. El EI y Al Qaeda no participan en la tregua. En total, unas 270 mil personas han muerto desde que estalló el conflicto.
Un día antes, en Ginebra, el emisario especial de la ONU para Siria mostró su frustración por las dificultades de acceso humanitario al país.
En tanto, la organización Human Rights Watch (HRW) indicó que el flujo de desplazados ha aumentado aún más con la huida de al menos 30 mil personas por los combates en las últimas 48 horas, y pidió a Turquía que abra su frontera. “Los civiles huyen de los combatientes del EI y Turquía responde con disparos de balas reales en vez de sentir compasión por ellos”, lamentó Gerry Simpson de HRW.
Médicos Sin Fronteras también condenó la escalada de violencia en la frontera y dijo estar extremadamente preocupado por el tema de la seguridad, las condiciones de vida y la situación sanitaria de la gente que tuvo que volver a huir de su casa, aseguró en un comunicado el jefe de la misión en Siria, Muskilda Zancada.
