Estados Unidos y China trabajarán juntos para lograr que Corea del Norte, un país que cuenta con armas nucleares, tome “un rumbo diferente”, dijo ayer el secretario de Estado estadounidense Rex Tillerson, suavizando las críticas a Pekín para que contenga los avances militares norcoreanos después de conversaciones con su homólogo chino Wang Yi.
El pasado viernes, Tillerson emitió una advertencia a Corea del Norte, diciendo en Seúl que una respuesta militar es una de las opciones “sobre la mesa” si Pionyang continuaba su actitud belicista.
Tillerson tomó una línea más suave después de la reunión con Wang. Dijo que los esfuerzos realizados durante las últimas dos décadas no habían logrado frenar la amenaza nuclear. Añadió que Wang y él aceptaron trabajar juntos para persuadir a Corea del Norte de “cambiar sus objetivos y alejarse del desarrollo de sus armas nucleares”. Wang, por su parte, pidió que se reanudaran esfuerzos para lograr un acuerdo.