El Consejo de Seguridad de la ONU realizó consultas ayer en la tarde luego de nuevos disparos de misiles norcoreanos, señalaron diplomáticos.
La sesión de emergencia del Consejo de Seguridad fue convocada a solicitud de Estados Unidos y Japón para discutir el lanzamiento por parte de Corea del Norte de un misil balístico que cayó en el mar de Japón.
Hasta últimas horas de la tarde de ayer no habían trascendido los detalles de esta reunión.
Corea del Norte lanzó ayer un nuevo misil que cayó en el mar de Japón, provocando la cólera de Tokio y fuertes críticas de Estados Unidos.
El ejército estadounidense señaló que, en realidad, Corea del Norte había disparado dos misiles Redong de mediano alcance, uno de los cuales estalló en el momento del lanzamiento.
Los misiles fueron disparados desde el oeste de Corea del Norte, indicó el comando estratégico estadounidense.
El misil fue lanzado desde las inmediaciones de la ciudad de Unyul en dirección del mar de Japón , dijo, por su parte, el Ministerio de Defensa surcoreano.
Estos disparos tuvieron lugar después de que el Gobierno norcoreano amenazara con una “acción física” contra el despliegue de un escudo antimisiles estadounidense en Corea del Sur.
Estados Unidos consideró la acción como una clara violación de las resoluciones de la ONU que prohíben a Corea del Norte utilizar la tecnología de misiles balísticos.
“Esta provocación solo sirve para reforzar la determinación de la comunidad internacional a contrarrestar las actividades prohibidas de Corea del Norte”, declaró Gary Ross, portavoz del Pentágono.
Por su parte, el primer ministro japonés Shinzo Abe condenó“un acto escandaloso que no será tolerado” y que representa “una amenaza seria para la seguridad del país”.
Estos disparos ocurrieron a unas semanas del inicio de nuevos ejercicios militares conjuntos entre Estados Unidos y Corea del Sur.
Estas maniobras, que en 2015 habían implicado 30 mil militares estadounidenses y 50 mil surcoreanos, son todos los años causa de crispación diplomática en la península, donde la situación es tensa desde principios de año.
El misil cayó, sin duda, en la zona económica exclusiva de Japón a 250 km de sus costas norte en la mañana de ayer, indicaron fuentes japonesas.
Esto es algo que no ocurría desde 1998, cuando un misil norcoreano aterrizó en la ZEE del país que se situaba en el océano Pacífico después de sobrevolar el territorio.
“No se produjeron señales de alerta, es un gesto extremadamente problemático y peligroso desde el punto de vista de la seguridad de los aviones y barcos”, subrayó el portavoz del gobierno, Yoshihide Suga.
Este lanzamiento se produce dos semanas después del disparo de tres misiles balísticos que, según Pyongyang, simulaban unos ataques nucleares preventivos contra puertos y aeródromos surcoreanos que albergan materiales militares estadounidenses.
Después del cuarto ensayo nuclear norcoreano el 6 de enero, seguido el 7 de febrero por el lanzamiento de un cohete considerado generalmente como una prueba de misil balístico disimulado, las tensiones no han dejado de agravarse en la península coreana.
Aunque las resoluciones de la ONU le prohíben todo programa nuclear o balístico, Corea del Norte avanza, según los expertos, en sus esfuerzos para poner a punto un misil intercontinental (ICBM), capaz de llevar el fuego nuclear hasta el continente americano.
Japón había expresado en un libro blanco publicado el martes sus inquietudes por el programa nuclear norcoreano y estimaba posible que Pyongyang haya conseguido, como afirma, “miniaturizar cargas nucleares y desarrollar cabezas nucleares”.
Pyongyang amenazó el 11 de julio con una “acción física” contra un escudo antimisiles THAAD (Terminal High Altitude Area Defence) estadounidense, que debe ser instalado en Corea del Sur y que Seúl considera vital para su seguridad nacional.
“Nuestro compromiso a favor de la defensa de nuestros aliados, entre ellos la República de Corea del Sur y Japón, frente a esas amenazas resiste cualquier prueba”, dijo Ross el miércoles.
“Estamos prontos para defendernos y defender a nuestros aliados contra cualquier ataque o provocación”, agregó.
Washington y Seúl anunciaron con anterioridad que habían llegado a un acuerdo sobre el despliegue del escudo antimisiles de aquí a fin de año, ante la multiplicación de las amenazas provenientes de Corea del Norte.
