Después de dos años de lucha contra el grupo Estado Islámico (EI), ayer comenzó en la base aérea de Andrews una reunión de los miembros de la coalición militar internacional para analizar el curso de la guerra, mientras los yihadistas intensifican sus ataques en el mundo.
A pesar de que el EI ha perdido terreno en Irak y en Siria, estas últimas semanas reivindicó mortales atentados en Niza, Estambul, Bagdad y Daca, que dejaron centenares de muertos y heridos.
Y en Libia, la muerte de tres soldados franceses de las fuerzas especiales en misión contra “el terrorismo”, anunciada ayer por París, viene a recordar que el grupo EI también está implantado en ese país de África del norte.
Esos ataques son “la primera preocupación de las discusiones”, declaró Brett McGurk, el representante especial del presidente estadounidense, Barack Obama, en la coalición.
“Todos deberemos hacer más”, recalcó el secretario de Defensa estadounidense, Ashton Carter, ante decenas de sus homólogos extranjeros reunidos en la base aérea de Andrews, en los suburbios de la capital federal.
“Tenemos que asegurarnos” de que las fuerzas iraquíes y los grupos sirios aliados de la coalición “tengan lo necesario para ganar la batalla” contra el yihadismo, y luego “reconstruir y gobernar sus territorios”, insistió el jefe del Pentágono.
El experto Michael Weiss sostiene que “el EI está golpeado pero no acabado; perdió su capacidad de conservar grandes parcelas de territorio, pero no perdió su capacidad de realizar ataques (...) oportunistas”, dice.
