Estados Unidos dijo ayer que el cese al fuego en Siria “no está muerto”, pese a que otros países manifestaron su escepticismo de que se pueda reactivar un acuerdo ruso-estadounidense para detener la violencia en el país árabe.
Los ministros de Relaciones Exteriores de 20 países terminaron con opiniones divergentes luego de reunirse para explorar formas de revivir el cese al fuego que fue interrumpido por un ataque contra un convoy de ayuda humanitaria el pasado lunes.
Naciones Unidas suspendió todos los envíos de ayuda a Siria tras el mortal ataque del pasado lunes contra un convoy que llevaba víveres a una ciudad cercana a Alepo, mientras el cese al fuegopatrocinado por Estados Unidos y Rusia colapsaba.
“El cese al fuego no ha muerto”, dijo el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, a periodistas tras salir de la reunión del Grupo Internacional de Apoyo a Siria junto al ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov.
Estados Unidos y Rusia están en lados opuestos de la guerra civil siria de cinco años y medio. Moscú respalda al presidente sirio, Bashar al-Assad, mientras que Washington apoya a rebeldes que intentan derrocarlo. Ambos países comparten un compromiso para derrotar a militantes del grupo terrorista Estado Islámico.
La Media Luna Roja Siria dijo que el jefe de una de sus oficinas locales y “alrededor de 20 civiles” murieron en el ataque del pasado lunes, que un grupo de observación del conflicto atribuyó a aviones rusos o sirios. Rusia negó que su Fuerza Aérea o la de Siria fueran las responsables, al igual que el Ejército sirio.
El secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, acusó al Gobierno sirio de ser el responsable de la mayor cantidad de muertes de civiles durante la guerra civil y dijo que “patrocinadores poderosos que siguen alimentando la máquina de guerra también tienen sangre en las manos”.
