Las autoridades estadounidenses que investigan la reciente filtración de información secreta por parte de WikiLeaks se centran en extrabajadores de la CIA que pudieran tener motivos de enojo con la agencia de inteligencia, informó ayer el Wall Street Journal.
WikiLeaks asestó un golpe a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) a principios de mes, cuando publicó 9 mil documentos clasificados de la CIA que revelaban un supuesto sistema de ciberespionaje a usuarios a través de dispositivos electrónicos. La filtración de la página fundada por Julian Assange motivó una intensa investigación sobre cómo pudieron salir de la agencia esas informaciones.
WikiLeaks había dicho que tuvieron acceso al botín por medio de un círculo de contratistas privados, y Assange acusó a la agencia de haber sido poco cuidadosa.
Los investigadores se concentraron inicialmente en un reducido equipo de desarrolladores de software que supuestamente tenían altos niveles de permisos de seguridad y trabajaron con la CIA en proyectos de pirateo, según el diario.
