El presidente de Zimbabue, Emmerson Mnangagwa, nombró a militares en altos puestos de su primer gobierno ayer, en lo que fue considerado ampliamente como una recompensa por el papel del Ejército en la caída de su predecesor, Robert Mugabe.
Mnangagwa, que juró como presidente hace una semana tras el golpe militar que derrocó a Mugabe, nombró ministro de Relaciones Exteriores al teniente general Sibusiso Moyo y entregó la sensible cartera de Tierras al mariscal de la Fuerza Aérea Perrance Shiri.
El nuevo presidente, que habló más tarde públicamente sobre la necesidad de recurrir a la experiencia y el conocimiento local para que la economía vuelva a tener una base robusta, trajo también de vuelta a Patrick Chinamasa como ministro de Finanzas, pese a su accidentado paso previo por el cargo.
Mnangagwa se deshizo de aliados de la esposa de Mugabe, Grace, pero recuperó a muchos leales al expresidente del gobernante partido ZANU-PF, decepcionando a aquellos ciudadanos que esperaban una ruptura con el pasado.