El mayor hospital de los barrios rebeldes de Alepo fue bombardeado ayer, por segunda vez esta semana, mientras el régimen y su aliado ruso proseguían con su campaña militar para retomar la totalidad de la segunda ciudad de Siria.
La ofensiva, lanzada el pasado 22 de septiembre, ha permitido a las fuerzas progubernamentales ir ganando terreno en detrimento de los rebeldes en el centro y el norte de Alepo, con el apoyo de los bombardeos, que han matado a decenas de civiles y provocado destrucciones masivas.
En el día de ayer, dos barriles explosivos alcanzaron al mayor hospital de esta zona, según la Syrian American Medical Society (SAMS). “Se habla del uso de una bomba de racimo”, indicó Adham Sahlul, un responsable de esta oenegé, con sede en Estados Unidos, que administra el hospital.
Según él, los pacientes y el personal médico se encontraban dentro del edificio durante el ataque. El Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) dio cuenta de un muerto.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, denunció como “crímenes de guerra” el bombardeo del pasado miércoles, de este y de otro hospital en Alepo.
Según el OSDH, el régimen ha ganado terreno en Suleiman Al Halabi, un barrio situado en la línea de demarcación, y se va acercando al de Bustan Al Basha.
La organización, con sede en Gran Bretaña y que cuenta con una red de fuentes por toda Siria , señaló que ayer hubo bombardeos contra sectores de la parte rebelde de Alepo, pero no precisó víctimas.
