En los últimos tres meses, más de 25 estudios de impacto ambiental de proyectos para erradicar aulas rancho en la comarca Ngäbe Buglé, así como en las provincias de Coclé, Colón y Darién, llegaron al Ministerio de Ambiente (Miambiente).
Son proyectos pendientes del Ministerio de Educación (Meduca), que estaban atrasados por la falta de proponentes, quienes no se interesaban por tratarse de obras en áreas de difícil acceso.
Inicialmente, la meta de este gobierno era la de erradicar mil 80 aulas rancho entre 2014 y 2019, pero el plan está tomando más tiempo y recursos.
Marcela Herrera, gerente del programa de Erradicación de Escuelas Rancho, informó que hasta el momento están en construcción o adjudicaron 189 escuelas, lo que viene a reemplazar unas 622 aulas rancho.
Mientras que Antonio Chang, funcionario de Asesoría Legal del Meduca y responsable de la presentación de los estudios ambientales, subrayó que una buena parte de los proyectos para eliminar las aulas rancho se desarrolló de acuerdo con las Guías de Buenas Prácticas Ambientales, lo que viene a reemplazar el estudio ambiental, porque se trata de obras en sitios intervenidos.
En cambio, otros proyectos sí necesitaron de un estudio ambiental.
“Lo más difícil de estos proyectos es que están en áreas de difícil acceso y generan poco interés”, confirmó.
Precisó que varios proyectos tuvieron que ser incluidos en una sola licitación, con el fin de lograr una mayor participación por parte de las empresas.
La mayoría de estos estudios ambientales están en proceso de evaluación, a tres se les pidió aclaración (más detalles de la obra) y dos ya fueron aprobados por parte de Miambiente.
No obstante, para el Meduca el plan es dejar en marcha todos los proyectos relacionados con la erradicación de las mil 80 aulas rancho antes de que culmine este gobierno el próximo año.
Más planificación
Juan Carlos Planells, rector de la Universidad Santa María La Antigua (USMA), y Francisco Trejos, subdirector de la Fundación para la Promoción de la Excelencia Educativa, coincidieron en que hay que eliminar todas estas estructuras del proceso de enseñanza aprendizaje de una vez por todas.
De acuerdo con Planells, si bien el Meduca avanza en esta materia, aún queda por hacer. “El tema es difícil de abordar, si se toma en cuenta que todas estas escuelas están lejos. Se ha hecho un esfuerzo, pero no es suficiente”, aportó.
El rector de la USMA también advirtió que la “burocracia” hace que este tipo de proyectos se convierta en un “dolor de cabeza”.
Por su parte, Trejos subrayó que todas las escuelas deben tener una infraestructura digna. “El ambiente de trabajo para el docente es importante y debe ser motivador”, puntualizó.
El activista manifestó que debe haber una “planificación” de construcción de centros a largo plazo, que tome en cuenta el crecimiento de la población por sector.
A su vez, expresó que hay que avanzar y resolver lo relacionado con la infraestructura, para “enfocarnos en calidad educativa” y los factores que la impactan. Es decir, calidad de aprendizaje, formación inicial docente, acompañamiento pedagógico, así como evaluación y perfeccionamiento docente.
“En otros países, delegaron el tema de infraestructura a los gobiernos locales, y descentralizar el mantenimiento sería un paso importante para mejorar los tiempos”, concluyó.
Esfuerzo extra
En tanto, Diógenes Sánchez, de la Asociación de Profesores de la República de Panamá, indicó que hay un “esfuerzo tímido” por parte del Gobierno para erradicar este tipo de estructuras. “Es una vergüenza que a estas alturas tengamos escuelas rancho”, añadió.
Para el dirigente gremial, hay que “hacer un esfuerzo extra”.
El programa de erradicación de estas aulas comenzó en el distrito de Muná, comarca Ngäbe Buglé, y luego se extendió a otras regiones de la comarca, como Besikó, Ñürüm, Nole Duima y Mironó. Precisamente, por la ubicación, algunas empresas desistían de presentar propuestas o las pocas que participaban no cumplían con los requisitos.
