La tormenta mundial que desató la revelación de los documentos de la firma panameña Mossack Fonseca golpearon fuerte en Gran Bretaña y Argentina.
El primer ministro británico, David Cameron, admitió que se benefició de fondos depositados en Bahamas, y el presidente de Argentina, Mauricio Macri, prometió probar su inocencia tras anunciarse una investigación luego de que apareció su nombre en una sociedad panameña activa en la que es vicepresidente.
Cameron confesó que tuvo una participación de $42 mil en una sociedad con su fallecido padre, Ian Cameron, cuyos activos vendió en 2010, antes de tomar posesión.
También en Europa, el presidente ruso, Vladimir Putin, rechazó tener relación con depósitos en el extranjero. Acusó a Estados Unidos de estar detrás de la filtración de millones de documentos de la firma Mossack Fonseca, obtenidos por el diario alemán Süeddeutsche Zeitung y compartidos con más de 100 medios de comunicación de todo el mundo.



