España celebrará nuevas elecciones legislativas en junio, seis meses después de las precedentes, prolongando la parálisis política del país, tras el fracaso de los partidos en su intento por formar un gobierno que sucediese al del conservador Mariano Rajoy.
Al término de dos días de intensas consultas con los líderes políticos –las terceras desde los comicios del 20 de diciembre de 2015–, el rey Felipe VI constató que ningún candidato disponía de respaldo suficiente para ser investido por un parlamento muy fragmentado.
Por lo tanto, las cámaras se disolverán el 3 de mayo y se convocarán nuevas legislativas, explicó el presidente del Congreso de los Diputados, Patxi López, tras reunirse con el monarca.
Las nuevas elecciones están previstas para el 26 de junio, primera fecha posible, según los plazos constitucionales y última antes del inicio de las vacaciones del verano.
“No puedo ni debo someterme a una nueva investidura” por falta de apoyos, había reconocido previamente el líder del socialista PSOE, Pedro Sánchez, que ya fracasó en marzo en su intento de ser elegido presidente.
“Era evidente que, para constituir un gobierno, había que pactar, ese era el mandato de las urnas”, subrayó por su parte Mariano Rajoy, presidente en funciones, del Partido Popular.
Tras meses asistiendo desanimados a las infructíferas negociaciones políticas, el partido socialista de España dijo ayer que estaba abierto a discutir un acuerdo de último minuto propuesto por un pequeño grupo de izquierda, pero el intento fracasó.
