Italia regresa a la casilla de salida 84 días después de las elecciones. Un nuevo récord en un país acostumbrado a la inestabilidad política. La formación de gobierno entre el Movimiento Cinco Estrellas (M5S) y la Liga se hizo añicos después de que el presidente de la República, Sergio Mattarella, rechazase al candidato a ministro de Economía, Paolo Savona, un economista de 81 años, temido en la Unión Europea (UE) por sus radicales posiciones antieuro.
Las dos formaciones antisistema se negaron a encontrar una alternativa más moderada e insistieron, con amenazas, en imponer al jefe del Estado la elección de una cartera ministerial clave que tenía en vilo a los mercados financieros.
Savona comenzó su carrera en la banca de Italia, fue director general de Confindustria (la patronal italiana), administrador general de la Banca Nazionale del Lavoro y formó parte de numerosos consejos de administración en empresas públicas y privadas, pero la prensa italiana se apresuró a recordar su euroescepticismo en cuanto entró en las quinielas para ocupar el ministerio. No solo está a favor de la salida de Italia del euro, sino que ha arremetido contra la hegemonía de Alemania dentro de la UE. En 2015 escribió un documento titulado Guía práctica para la salida del euro.
Mattarella sorteó las extorsiones y dejó claro que como jefe de Estado italiano “tiene un papel de garantía que no admite imposiciones y menos en carteras como la de Economía” porque su designación “es un mensaje inmediato y de confianza a los operadores financieros”. “Pedí que fuera un miembro de la mayoría o un exponente que no tuviera una posición como la manifestada que podría provocar la salida de Italia del euro, que es muy diferente a un intento de cambiar Europa y de mejorarla desde el punto de vista italiano”, añadió.
Los líderes de la Liga y el MS5 usaron de forma grotesca las redes sociales para expresar su enfado frente a la decisión del presidente de Italia y la interpretaron como un golpe de Estado, a pesar de que la competencia de vetar un ministro está enmarcada dentro de las funciones que le otorga la Constitución en el artículo 92.
“Si estamos en un vallado y tenemos cadenas y no podemos poner a un ministro que es bueno para Berlín, no es bueno”, señaló Matteo Salvini. Por su parte, Luigi Di Maio calificó de “inaceptable” la actuación de Mattarella. “Es un choque institucional sin precedentes (...). ¿Qué sentido tiene votar si son las agencias de calificación las que deciden?”, se lamentó.
La situación es de máxima tensión y nuevamente es el presidente de la República el que tiene la responsabilidad de sacar a Italia de este nuevo entuerto. Solo quedan dos opciones: un gobierno técnico o nuevas elecciones.
