Miles de estudiantes chilenos volvieron a las calles ayer para exigir una educación gratuita y de calidad, y para que se les permita intervenir en la definición de las leyes que los regirán en el futuro.
Los policías los esperaban en gran número desplegados en diversas calles desde mucho antes de la protesta. Y ante la aparición de encapuchados en sus filas, fueron reprimidos por la policía con gases lacrimógenos y chorros de agua.
Los colegiales y universitarios debieron marchar por un recorrido nuevo, ya que en una anterior caminata por la principal avenida de Santiago, vándalos y encapuchados violentaron una antigua iglesia declarada monumento nacional, robaron la imagen de un Cristo que sacaron a la calle y destruyeron casi completamente.
Antes marchaban alegremente, desplegando coreografías y diversos bailes, por la principal avenida de Santiago, no obstante, ayer caminaron por el costado de un parque, a metros de un río que atraviesa la ciudad.
A diferencia de otras manifestaciones, los encapuchados no lanzaron bombas incendiarias ni hubo saqueos a locales comerciales.
Los universitarios demandan respuestas a demandas históricas como la calidad y la gratuidad de la educación, y conocer y participar en la elaboración del proyecto de educación superior que regirá a las próximas generaciones. Los colegiales, en tanto, quieren volver a ser administrados por el Ministerio de Educación y no por las municipalidades, y obtener más aportes a la educación pública.
