La fiscalía mexicana quiere hacer un nuevo peritaje en el basurero de Cocula, donde según la primera versión oficial del Gobierno de México fueron calcinados los 43 estudiantes desaparecidos en septiembre de 2014, en el estado de Guerrero.
Aunque varios estudios han desechado esa hipótesis, el fiscal especial del caso, Alfredo Higuera, afirmó que “podría ser lo más pertinente”. Indicó que el nuevo análisis, que sería el quinto que se hace en el basurero, solo será posible tras un acuerdo con los padres de los jóvenes.
“Lo que nos interesa es poder desentrañar con auxilio de la ciencia, porque no se puede de otra forma, qué fue lo que pasó ahí”, la noche del 26 al 27 de septiembre de 2014. “Pero este es un apartado... no quiere decir que estemos detenidos solo en ello”, añadió.
El fiscal aseguró que no están “aferrados a una hipótesis, aunque admitamos que tiene que esclarecerse cada cosa de lo que se dijo al respecto y ahí el trabajo de la ciencia es fundamental”.
Nuevos datos oficiales contradicen afirmaciones del exprocurador Jesús Murillo Karam, quien aseguró en su momento que los jóvenes habían sido quemados y sus cenizas tiradas a un río.
