Carlos Ocariz, uno de los delegados de la oposición venezolana en el diálogo con el Gobierno, exigió a los facilitadores del Vaticano y la Unión de Naciones Suramericanas, vehemencia para hacer que el Gobierno cumpla lo pactado.
“Exigimos a los mediadores que se pongan los pantalones, que haya claridad y cumplimiento de lo acordado. El Gobierno quiere patear la mesa”, dijo ayer Ocariz.
El gobierno del presidente Nicolás Maduro y la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) anunciaron el pasado sábado una hoja de ruta para resolver la grave crisis política y económica, tras una segunda ronda de conversaciones. Sin embargo, al día siguiente, el Gobierno insistió en que no habrá revocatorio ni elecciones anticipadas y el Tribunal Supremo de Justicia emitió el miércoles una sentencia que ordena a la Asamblea Nacional suspender el juicio de responsabilidad civil contra Maduro, entre otras prohibiciones que según el secretario ejecutivo de la MUD, Jesús Torrealba, buscan evitar y criminalizar las protestas.
“Nos preocupa la actitud del Gobierno en la mesa de diálogo. Preocupa su actitud en la OEA [en la sesión extraordinaria del miércoles], que se retiraran cuando varios países apoyaron el diálogo. Dejen sus diferencias internas, no se ha cumplido lo que se ha acordado”, denunció Ocariz tras una marcha hasta la Nunciatura Apostólica para pedir que se permita el ingreso de medicinas donadas al país.
Dirigiéndose al nuncio, Aldo Giordano, el dirigente recordó que la misma exigencia se le hizo al Gobierno previo a la segunda ronda de negociación. “Por eso estamos en la calle”, sostuvo.
El diputado opositor Edgar Zambrano aseguró que el Ejecutivo se comprometió con la liberación de al menos cinco políticos presos a más tardar el 16 de noviembre.
Con una receta médica en la mano, Marlene Berroterán caminaba desorientada en medio de la protesta, para exigir al Gobierno que permita el ingreso de medicinas. Los medicamentos que necesita, y no consigue en ninguna farmacia, no son para ella, sino para su hija de 36 años, en tratamiento por cáncer de cuello uterino. “El Gobierno debe acceder (...) Se están muriendo los pacientes en Venezuela”, dijo la mujer de 61 años.
