Inmaculada Montalbán Huertas, magistrada del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, España, explicó que en los procesos de trata de personas, con fines de explotación sexual, es necesario que las autoridades ofrezcan tratamiento especial a las víctimas.
En una charla en la Corte Suprema de Justicia sobre los “desafíos de la administración de justicia ante el delito de trata de personas”, la experta dijo que las víctimas viven bajo muchos niveles de estrés y temor, debido a que los cabecillas de las redes ubican a sus familias y las amenazan para que no declaren.
En este escenario, las víctimas quedan tan afectadas que requieren tratamiento sicológico por largos periodos, lo que obliga a los operadores de justicia a estar preparados en el manejo de estos escenarios, advirtió.
Enfatizó que durante el proceso de investigación se debe evitar la revictimización de las personas y no enfrentarlas en las audiencias con sus captores.
Montalbán Huertas recomendó la especialización del personal judicial a cargo de estas diligencias para no causar más daño a personas que han quedado en un estado de vulnerabilidad profundo y que requieren de un alto soporte sicológico para asumir una vida normal.
Alegó que la extrema duración de los procesos judiciales y la reiteración de diligencias y presentación de declaraciones, va minando el deseo de las víctimas de justicia y a veces produce que se sientan culpables.
Dijo que las víctimas, en ocasiones, son obligadas a cometer delitos menores con el fin de minar su credibilidad ante las autoridades y exponerlas como parte de la organización criminal.
Explicó que, tanto en España como en Panamá, el 70% de las víctimas de trata sexual son mujeres, que en su mayoría se encuentra en estado de vulnerabilidad social, ya sea por falta de empleo o pormigración forzada.
Reconoció que los delitos de trata de personas son las actividades ilícitas del siglo XXI y las evidencias revelan que será muy difícil combatirlos sin una adecuada preparación de los organismos policiales y de los administradores de justicia.
De acuerdo con su criterio, es inaceptable la venta y compra de personas como mercancía y que esto se haga de manera impune.
Manifestó que en los últimos años se ha detectado que la esclavitud sexual ya no solo se aplica a mujeres, sino también a hombres.
Advirtió que también es necesario una formación de la sociedad para que comprenda que se trata de un delito.
