Una nueva tragedia pirotécnica enlutó a México ayer. Una explosión en una zona rural del estado de Puebla provocó la muerte de, al menos, 14 personas, entre ellas 11 menores, mientras se procedía al traslado de su santo con fuegos artificiales, de cara a la fiesta patronal del 15 de mayo.
Este tipo de accidentes relacionados con la industria pirotécnica es frecuente en México –el más reciente en diciembre de 2016 causó una treintena de muertos–, donde el sector mueve unos $10 millones al mes.