El expresidente ecuatoriano Rafael Correa se separó ayer martes del partido que fundó y lo llevó al gobierno —Alianza País— por divergencias con el actual mandatario, Lenín Moreno, y dijo que de inmediato creará otra agrupación para seguir en la política.
Correa oficializó el distanciamiento de su partido en la ciudad de Babahoyo, 220 km al suroeste de Quito, donde forma parte de una campaña que se opone a un referendo impulsado por Moreno para cambiar medidas económicas, legales y constitucionales del país.
Una de estas involucraría directamente a Correa, porque en caso de ser aprobada por los ecuatorianos, él no podría volver a postularse a la presidencia.
Entre Moreno y Correa se han registrado divergencias verbales e ideológicas desde hace varios meses en torno a decisiones políticas y económicas adoptadas por el actual mandatario. En declaraciones a periodistas, previo a desafiliarse, Correa argumentó que tomaba la decisión “con mucho dolor”, porque la agrupación forma parte de su vida, pero a pesar de ya no estar en las filas del partido, “nos quedamos con la revolución”. Esta acción coincide con una decisión de última instancia del Tribunal Contencioso Electoral, que reconocía como legal a la directiva nacional de Alianza País cercana a Moreno y no a la facción allegada a Correa.
