Las 23 zonas de Colombia donde se concentrarán las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) tras la firma de la paz son áreas muy golpeadas por el conflicto y donde el grupo rebelde tiene una influencia histórica, informó ayer el Gobierno.
En un comunicado, el Ministerio de Defensa explicó que de las “33 mil veredas (la más pequeña subdivisión en la estructura administrativa territorial) existentes en el territorio, se usarán como zonas veredales transitorias de normalización (para los guerrilleros de las FARC ) un total de 23”.
“Tales fracciones veredales están localizadas en la jurisdicción de (...) 22 municipios en 12 departamentos” y se ubican principalmente en Mapiripán, en el departamento de Meta (centro), tristemente célebre por la masacre paramilitar que dejó 26 muertos en 1997; y en municipios como Buenos Aires, en el golpeado departamento del Cauca (oeste), donde murieron 11 militares en abril de 2015 en un ataque de las FARC que hizo tambalear el diálogo.
El pasado jueves, los negociadores anunciaron en La Habana un acuerdo sobre el cese al fuego definitivo y el desarme de los rebeldes.
En el pacto se estableció que, una vez firmada la paz, serán 23 las zonas donde se concentrarán los guerrilleros bajo el monitoreo de la Organización de Naciones Unidas (ONU), a la que entregarán progresivamente sus armas. Sin embargo, no se revelaron detalles de la extensión de esas áreas o de su ubicación exacta.
Según el Ministerio de Defensa, entre los criterios usados para determinar las zonas de concentración se encuentran: que estén “distantes de cascos urbanos”, que tengan una “extensión razonable que garantice la verificabilidad” por parte de la ONU, que estén “distantes de áreas de frontera” y no estén “en parques naturales” o “áreas de cultivos ilícitos”.
La canciller, María Ángela Holguín, precisó que el tamaño de la misión de la ONU que monitoreará la concentración de la guerrilla será de 400 a 450 personas. En declaraciones a Radio Caracol indicó que la firma del pasado jueves era lo que necesitaba el organismo para terminar de definir cómo será su misión, por lo que “en pocos días” podrá comenzar su operación en el terreno.
Tras la firma del cese de hostilidades, las partes aún no se ponen de acuerdo sobre el lugar en donde se hará la firma definitiva del acuerdo. “Las FARC deseamos que la paz se firme en La Habana, esa es una posición de justicia”, dijo el negociador Iván Márquez.
El negociador del Gobierno Humberto de la Calle reconoció a Cuba su aporte al diálogo, pero recalcó la necesidad de firmar el acuerdo en Colombia. “Necesariamente tendremos un gesto claro frente a Cuba al momento de terminar las conversaciones, y obviamente en el territorio colombiano tendremos que formalizar lo que aquí se acuerde”, dijo ayer. No obstante, destacó que “el momento y la ubicación” de la firma de ese acuerdo “es un proceso que está en marcha”.
