Luces, música, comida, bebidas alcohólicas, mucha gente y el sonido de las máquinas tragamonedas forman parte, en términos generales, del ambiente dentro de un casino.
Todos esos elementos fueron lo suficientemente atractivos para llamar la atención de José Gómez, un joven estudiante de la Licenciatura de Matemática, quien se desempeñaba como coordinador en una empresa de repuestos para vehículos.
En 2010, cuando Gómez tenía 20 años, fue la primera vez que acudió a un casino junto con un grupo de compañeros de trabajo. El motivo era celebrar la despedida de soltero de uno de sus amigos. A partir de allí, su vida dio un giro de 90 grados.
“Recuerdo que ese día una muchacha me pidió que metiera dinero en una máquina y, de ahí en adelante, toda mi vida cambió”.
“Me aislé totalmente de familiares y amigos, vivía en los casinos, pedía prestado. Tenía un buen trabajo, ganaba bien, pero todo mi salario mensual se iba en el casino (...) 950 dólares. Y cuando mi propio dinero era insuficiente, le robé a mi mamá, le robé a mi hermana y a mi hermano”, contó.
“Me desaparecía por semanas, mi mamá me buscaba en las morgues y hospitales e, incluso, una vez me llegaron a reportar como desaparecido. El banco me quitó el carro y llegué a acumular una deuda de casi 27 mil dólares”, dijo.
En 2015, cinco años después de esa primera visita y a raíz de una recaída de su madre, quien sufre de diabetes, Gómez tocó fondo y decidió cambiar su vida. Fue entonces cuando conoció el Centro de Orientación y Atención Integral San Juan Pablo II.
Un espacio que desde hace 19 años prepara a jóvenes para que brinden orientación sobre la prevención del uso de drogas.
Sin embargo, hace dos años se decidió también brindar atención no solo a las personas que sufren adicciones al alcohol, drogas y juegos de azar, sino también a otros tipos de condiciones, como mala conducta en jóvenes, crisis matrimoniales, casos de incesto, abortos, intentos de suicidio, violencia doméstica, entre otros.
Ariel López, director del centro, que es auspiciado por la Iglesia católica a través de la Arquidiócesis de Panamá, explicó que la razón de ser de la iniciativa son los “graves conflictos familiares y sociales”, y la necesidad de la iglesia de “entrar en el dolor de la persona, atender estas situaciones y no solo quedarnos en la prevención”.
El centro operó todo este tiempo en la Arquidiócesis de Panamá; sin embargo, el pasado 18 de mayo abrió una instalación nueva y amplia para la atención de personas en el corregimiento de Calidonia, entre las avenidas Cuba y Justo Arosemena, a un lado de la piscina Adán Gordón.
“Aquí se brinda atención psicosocial; es decir, se recurre al uso de la ciencia y de la fe, ambas de la mano”.
Según López, el tratamiento tiene como único requisito “el deseo o voluntad de cambio”, de ahí en adelante se pide a la persona que escriba su historia de vida y se le ofrece orientación espiritual y psicológica.
Además, se le solicita armar planes de vida respecto a qué hacer cuando está frente a la tentación o si cree que puede recaer en malos hábitos; se promueven estilos de vida saludables por medio de actividades físicas y se pide compartir con personas menos favorecidas.
“Aquí brindamos atención a todas las personas, no importa religión, clase social, género o problema; solo tiene que haber el deseo de cambio”, precisó.
En los últimos dos años, ha brindado charlas de prevención a más de 4 mil 500 personas y ha dado atención a unas 140 personas, con resultados favorables en la mayoría de los casos.
El centro se financia con donaciones particulares y recibe un pequeño apoyo económico de la Comisión Nacional para el Estudio y la Prevención de los Delitos Relacionados con Drogas, producto de los decomisos de esas sustancias ilícitas.
“Todo lo que recibimos es producto de la providencia. A pesar de que hemos solicitado ayuda del Estado, no ha habido respuesta”, indicó López, y exhortó a las personas a que se unan a ese esfuerzo.
El Centro de Orientación y Atención Integral San Juan Pablo II funciona los días lunes de 8:00 a.m. a 9:00 p.m. y de martes a viernes de 8:00 a.m. a 4:00 p.m.
