La expresidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015) declaró ayer como testigo en una causa contra el gobierno de Mauricio Macri por supuesto fraude cambiario, en vísperas de una gira política por Europa, sin comunicar aún si será o no candidata en las legislativas de octubre.
Fernández, de 64 años, se retiró de los tribunales sin hablar a la prensa. La líder política acusa al presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, y a ministros macristas de estafar las arcas de la autoridad monetaria con la devaluación anunciada en diciembre de 2015.
La exmandataria lanzó un contraataque tras haber sido inculpada por las mismas razones, en un caso denunciado por dirigentes del gobierno de Macri. La acusan de estafar al erario público con operaciones cambiarias de “dólar a futuro”.
La postulación o no de Fernández es la mayor incógnita en camino a la renovación de bancas del Congreso el 22 de octubre. El opositor peronismo espera su decisión para lanzar su campaña.
Ningún otro potencial candidato del partido reúne como ella un 30% de intención de voto, aunque también cosecha rechazos en la clase media urbana y rural, reacia a la centroizquierda peronista.
Acosada por la justicia, Fernández acaba de ser autorizada a salir del país. Será su primera gira internacional desde que dejó el gobierno.
Según sus voceros, está invitada a reuniones con líderes políticos. Brindará charlas en Grecia, el Parlamento Europeo (Bruselas) y en la Universidad de Oxford (Reino Unido).
Sobre Fernández pesan en total cuatro causas judiciales. En una de ellas está inculpada de supuestos cobros de sobornos mediante alquileres de habitaciones de su hotel, a cambio de otorgar obras públicas a empresarios amigos.
