La expresidenta argentina Cristina Fernández dijo desconocer el origen de unos $9 millones hallados por la policía en poder de su exsecretario de Obras Públicas cuando este pretendía ocultarlos en un monasterio, en un escándalo que compromete el futuro de su tolda política.
“El dinero que el ingeniero [José] López tenía en su poder alguien se lo dio. Y no fui yo, ni ninguno de los miles de militantes que integran este espacio político”, afirmó la exmandataria en una carta publicada en su página de Facebook el pasado jueves.
Fue la primera declaración pública de Fernández tras la detención de López la madrugada del miércoles, cuando fue sorprendido por la policía al intentar esconder varias bolsas con unos $8.98 millones, además de euros, yuanes, pesos y varios relojes de lujo en un monasterio ubicado en el municipio en General Rodríguez, 58 kilómetros al oeste de Buenos Aires.
López, actual diputado del Parlasur, se desempeñó como secretario de Obras Públicas durante el gobierno de Fernández (2007-2015) y de su fallecido marido y antecesor Néstor Kirchner (2003-2007). Se sospecha que el dinero en su poder provenía del desvío de fondos públicos destinados a la obra pública.
“Que nadie se haga el distraído... Cuando alguien recibe dinero en la función pública es porque otro se lo dio desde la parte privada. Esa es una de las matrices estructurales de la corrupción a lo largo y a lo ancho de nuestra historia y de la universal”, afirmó Fernández.
Dirigentes del actual gobierno de Mauricio Macri y hasta del propio peronismo acusaron a Fernández de ser cómplice de estas maniobras de desvío de fondos públicos, que no solo involucran a López, sino a otros exfuncionarios de su gestión y a allegados a los Kirchner.
En la carta, Fernández no hizo mención a estas imputaciones, pero admitió que el escándalo de López afectó a los militantes de su espacio político, “como si alguien les hubiera pegado una trompada en el estómago”.
