Cientos de fieles católicos acudieron ayer a la basílica menor de Don Bosco para venerar una reliquia del beato Juan Pablo II en una eucaristía presidida por el arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa.
“La idea de traer esta reliquia es tener un pedacito del santo padre para que se quede entre el pueblo panameño”, explicó Ulloa.
La presencia del símbolo religioso sirvió para conmemorar el 29 aniversario de la histórica visita del entonces papa Juan Pablo II, que hiciera a tierras panameñas en 1983.
La reliquia consiste en un pequeño trozo de tela impregnado con la sangre de Karol Wojtyla, que falleció el 5 de abril de 2005.
La entrega de la reliquia a Ulloa fue hecha por el cardenal Thanislaus Dziwisz, arzobispo de Cracovia, y quien fuera secretario privado de Juan Pablo II.
Esta reliquia será llevada a cada una de las 94 parroquias de la Arquidiócesis de Panamá.